Cuidar el futuro
Por Susana del Calvo
La poliomielitis constituyó un azote para la humanidad hasta poco después de los años 60 de la pasada centuria. Sin embargo, en esta primera década del siglo XXI aún hay niños que ven truncado su futuro por las secuelas de esta enfermedad, prevenible con una simple vacuna.

En Cuba, antes del triunfo de la Revolución en 1959, el panorama era muy semejante al que aún existe en muchas regiones del mundo. Reinaba la malnutrición y la falta de atención médica. Por eso, los programas de inmunización figuraron entre las prioridades del gobierno revolucionario cubano.
Entre 1957 y 1961 se reportaron en Cuba 1162 casos de parálisis o muerte por poliomielitis, más del 75 por ciento en niños menores de 5 años. Pero a partir de entonces las cosas cambiaron. Lo primero que se hizo para ello fue un estudio epidemiológico que abarcó todos los rincones del país.
El doctor Miguel Angel Galindo, jefe del programa nacional de vacunación antipoliomielítica, recordó que en 25 de febrero de 1962 se le aplicó a los niños cubanos con las edades correspondientes la vacuna oral. Al concluir la campaña en ese propio año, se había erradicado de cuba el terrible mal.
Hoy los niños cubanos son vacunados contra trece enfermedades y desde hace medio siglo no se registra un solo caso de polio, pese a los obstáculos que tiene que vencer el gobierno en materia de salud pública a causa del bloqueo norteamericano.
El hecho de que ya no exista ni la polio, ni otras enfermedades trasmisibles, no implica que disminuya la atención epidemiológica que se requiere, no cabe dudas que siempre hay que estar alertas, porque hay que cuidar el futuro.















