El Andarín Carvajal, un cartero atleta

por María Calvo

El Andarín Carvajal es uno de los tantos personajes populares que ha dado La Habana.

Su nombre real era Félix de la Caridad Carvajal y Soto, nació el 18 de marzo de 1875 en un viejo edificio de la calle Águila, algunos cuentan que el edificio hacia esquina a Malecón, y otros dicen que a San Lázaro en La Habana.

Muy pequeño se trasladó con su familia a San Antonio de los Baños, al suroeste de La Habana. Portero del hotel  Inglaterra por algún tiempo y cartero de etapas especiales como  la navidad, pero  su labor fundamental fue “valla viviente” o “hombre anuncio” circulando por las calles de La Habana, llevando letreros y carteles en su cuerpo anunciando productos.

Era un deportista nato, le gustaba mucho caminar y correr grandes distancias, de ahí el apodo de “El Andarín”.

El gran amor de Félix era el atletismo y su sueño era participar en las olimpiadas a   San Luis Missouri, EE.UU, en 1904 en la prueba de Maratón.

Como era un hombre pobre, para recaudar el dinero imprescindible para ir a San Luis, pide a todo correr por calles, por puentes, por carreteras capitalinas, carteles colgados al frente y a la espalda que tenían estampado: Coopere con este atleta que quiere ir a los Juegos Olímpicos y competir en la prueba de maratón.

Andarín Carvajal aparece con el número 3

Finalmente consiguió recaudar apenas para el pasaje. Por lo que se fue a pasar hambre y sin la ropa adecuada para el desafío de los 42 kilómetros y 195 metros.

Con una indumentaria poco apropiada para la prueba con manga larga y pantalones

largos, además de las botas que utilizaba como cartero, se presentó en la línea de salida minutos antes de la arrancada. Alguien le cortó las mangas y los pantalones.

La historia refiere que a los cinco kilómetros del recorrido ya llevaba una ventaja que hubiera podido conquistar el título, pero el hambre de llevar días sin poder comer lo hizo apartarse de la ruta para comerse unas manzanas verdes que encontró a la orilla del camino.

Estos frutos le provocaron  un fuerte dolor de estómago y diarrea que lo sacó de la pista en varias ocasiones, pero con todo y eso llegó a la meta en cuarto lugar.

Posiblemente, de haber comido con anterioridad y utilizado una indumentaria deportiva similar a los atletas de la época hubiera ganado holgadamente la maratón.

Eran las 7 de la tarde del 27 de enero de 1949, en la Casa de Socorros de Marianao, cuando el médico de guardia, en verdad un estudiante de apellido Cabrera, escribió bajo el número 451 del Registro: 'Félix Carvajal, cubano, blanco, de 82 años de edad… Al examen médico presenta los síntomas reales de la muerte…'

El Andarín, aquel que pudo haber sido el primer campeón olímpico, y al que la miseria arrebató la corona de laurel en las Olimpiadas celebradas en el año 1910 en San Luis, Estados Unidos, muere de un infarto.

Félix de la Caridad Carvajal y Soto, El Andarín, fue enterrado en el cementerio Colón, en Ciudad de La Habana, como gloria del deporte cubano. (Recopilación Internet)

Editado por Maria Calvo



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