Biografía filatélica de Antonio Guerrero, Héroe de Cuba
Los cubanos Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, René González Schwerert, Fernando González Llort y Antonio Guerrero Rodríguez, todos Héroes de la República de Cuba, fueron condenados a injustas y arbitrarias sanciones por un tribunal de Estados Unidos.
Los cinco monitoreaban a grupos anticubanos que operan, con la anuencia del gobierno norteamericano, en la Florida para llevar a cabo acciones terroristas contra instalaciones turísticas, sociales y culturales de nuestro país. Esa fue la causa de las ilegales sanciones.
Antonio Guerrero Rodríguez encabeza su autobiografía filatélica con estas palabras: “Mi madre me pidió que escribiera esta historia sobre mi inclinación como filatélico y mi dedicación a la colección de sellos. Y basta que ella me pida algo para que yo no tarde en acometerlo y más cuando se trata de algo que mis colegas de la Asociación (se refiere a la Federación Filatélica Cubana), a la cual me hicieron miembro de honor, desean conocer.”
Los años que lleva de injusto encierro en una cárcel de los Estados Unidos por defender una causa justa no han empañado su optimismo y las difíciles condiciones a que está sometido no han impedido que continúe coleccionando sellos de correos ni han doblegado su voluntad, al igual que sus otros compañeros.
Que esta biografía filatélica del luchador antiterrorista cubano Antonio Guerrero Rodríguez implique un ejemplo y un magisterio para los jóvenes filatelistas y un estímulo para los adultos.
“Corría el año 1969 y por esas cosas de la vida, un tío mío, el más joven de todos, que casi siempre ha sido un hermano, tenía una noviecita, de esas de los años de la adolescencia y al parecer, por iniciativa de ella, decidieron coleccionar sellos y hacer de esto un hobby.”
Así comienza su biografía filatélica el héroe cubano Antonio Guerrero quien más adelante afirma que su tío nombrado Roberto Rodríguez Pérez y su novía Miriam González hicieron de la afición a los sellos una parte de su relación.
“Vivíamos en la calle Enamorados número 260 entre Serrano y Durege, en la barriada habanera de Santos Suárez”, afirma Guerrero, quien agrega que la casa era de grandes dimensiones, de puntal bien alto y de amplias habitaciones que sus abuelos habían alquilado a una señora que salió de Cuba.
El tío de Guerrero cursaba estudios en la Escuela de Cadetes de la secular fortaleza de San Carlos de la Cabaña en la capital cubana, al tiempo que se instaló en un entresuelo construido en su casa que para él era el lugar más atractivo del inmueble.
En una de las incursiones que hacía a la habitación de su tío, Guerrero descubrió en su pequeño buró un álbum de sellos de Cuba que se vendía en las tiendas de filatelia y mostraba una foto de cada sello en sus páginas, el primero editado después del triunfo de la Revolución.
(Continuará)












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