Influencia española en la cocina cubana
Por: Fernando Fornet Piña
A inicios del siglo XVI fueron fundadas las siete primeras villas y los conquistadores se repartieron a lo largo del país. Para ese entonces, la costumbre de utilizar la hoja del tabaco, sobre todo en la forma que le llamaron mosquete o tizón –el cigarro actual- iba siendo abrazada por muchos de los adelantados que se deleitaban con el placer de un cigarro, todo puro: tabaco, capa y tripa.
La base de las preparaciones era de la cocina española, exuberante y propia de climas templados. Animales domesticados como vacas, cerdos, gallinas, carneros y otros; simientes de variados cultivos procedentes de muchas regiones del mundo y que ancestralmente habían penetrado la alimentación peninsular: arroz, caña de azúcar, trigo, hortalizas, frutas, vegetales variados; productos manufacturados como los turrones, el aceite o el vino e incluso, algunos propios del continente americano que en una constante de ida y vuelta fueron hacia allá, para después venir a la tierra cubana a través de su implantación en la Península (el tomate, la papa y el cacao son ejemplos evidentes); fueron los referentes importantes.
Si queremos particularizar las influencias puntuales de la cultura española en la cotidianidad cubana de los primeros siglos y aun de los actuales, no podemos olvidar los sopones como el caldo gallego o la sopa de vigilia, las frituras y fritangas de todo tipo, el “aplatanamiento” de los buñuelos transmutados por la incorporación de la yuca, las butifarras y longanizas voceadas por las negras vendedoras, los embutidos preparados con la carne de cerdo que hacían el deleite de habitantes del país y marinos de la flota, los potajes que ahora se criollizaban con los frijoles negros o colorados, la olla española convertida en ajiaco, las garbanzadas hispánicas que asumían ingredientes indígenas, la paella, que derivaba en arroces amarillos con pollo o con maíz, o la incorporación al patio inmediato de los poblados recién fundados, de costumbres tradicionales de ultramar, donde se hacían presentes hortalizas y frutas como lechuga y uvas.

COCIDO DE GARBANZOS
500 gramos de garbanzos
1 hueso de jamón con alguna carne
1 chorizo
100 gramos de tocineta
1 cebolla mediana
1 pimiento
50 gramos de col
3 dientes de ajo
Sal pimentada al gusto
¼ cucharadita de páprika
Después de limpiarlos, remoje los garbanzos que va a preparar. Al día siguiente, escúrralos y póngalos a hervir en agua nueva con un hueso y pedazos de jamón crudo, chorizo y tocineta. Corte y agregue cebolla, pimiento pelado en trozos, col en hojas, ajo machacado, sal pimentada y páprika al gusto. Cuando todo esté blando, extraiga los garbanzos y el resto de los componentes, y monte una fuente a discreción adornada convenientemente. Con el caldo, haga una sopa de fideos y sírvala aparte.
Sepa que:
En nuestro medio, Mesa Sueca significa una variada oferta de platos fríos y calientes, desde entrantes hasta platos fuertes y bebidas refrescantes, puestas en exhibición para los comensales de un restaurante, de tal manera que ellos mismos dispongan lo que van a consumir. Esta modalidad de servicio se conoce también como Mesa Buffet.



























