| Por
Maired Maguire (*)
BELFAST, Jul (IPS) Han pasado dos
meses desde que Israel atacó
a un convoy humanitario dirigido
a Gaza con trágicos resultados,
que incluyeron la muerte de nueve
personas y 40 heridos. Sin embargo,
como revelan los últimos
hechos, todo parece indicar que
Israel saldrá impune de su
flagrante violación de la
ley internacional.
El
12 de junio pasado se informó
que una comisión militar
israelí no encontró
faltas en la acción de los
comandos que tomaron parte en el
ataque. Y aunque el Consejo de Seguridad
de las Naciones Unidas y grupos
de defensa de los derechos humanos
han reclamado una investigación
independiente no hay al respecto
plan alguno en ejecución.
Israel ha considerado que tales
esfuerzos a favor de una investigación
independiente son una amenaza para
la existencia del Estado de Israel.
¿Cuál es el resultado
de todo esto? Que Estados Unidos
y el resto de la comunidad internacional
se han desentendido del grave problema.
El
5 de junio último yo estaba
a bordo del MV Rachel Corrie, un
barco que lleva el nombre de una
joven activista estadounidense a
la que dio muerte en Gaza un bulldozer
del ejército israelí.
Precisamente tres días antes
habíamos oído por
un teléfono satelital que
comandos israelíes habían
abordado seis barcos, incluyendo
la nave turca Mavi Mármara,
en aguas internacionales y que habían
matado y herido a muchas personas.
Los
19 tripulantes y activistas a bordo
del Rachel Corrie oímos que
35 comandos israelíes fuertemente
armados estaban preparándose
para el abordaje de nuestra nave.
Algunos de nosotros nos preguntamos
si no terminaríamos por sufrir
la misma suerte que nuestros colegas
del Mavi Mármara.
El
asesinato de civiles desarmados
fue una noticia devastadora para
todos nosotros. Ellos no eran terroristas.
Como pienso yo, ellos creían
que Gaza no debe ser un lugar de
sufrimiento para sus habitantes.
En
la década del 70 me decían
que la paz no llegaría a
Irlanda del Norte, tal como ahora
me dicen que la paz no es posible
entre Israel y Palestina. Yo perdí
a mi sobrina, a dos sobrinos y a
mi hermana por la violencia en Irlanda
y ello destrozó mi corazón,
tal como lo siento destrozado ahora
al ver que el mismo destino lo sufren
tantas familias israelíes
y palestinas.
Pero,
tal como trajo la paz a Irlanda
del Norte, la resistencia no violenta
podrá traer la paz a esta
región atormentada por la
guerra.
En
este viaje de la Flotilla de la
Libertad, el mundo estaba pendiente
de lo que sucedía. Muchos,
incluyéndome a mí,
creímos que los hechos trágicos
del 31 de mayo finalmente abrirían
los ojos de la gente ante una tragedia
aún mayor, la del castigo
colectivo que Israel aplica a 1
millón y medio de palestinos.
La violación de la ley internacional
por parte de Israel está
bien documentada por las Naciones
Unidas y muchos organismos independientes
de defensa de los derechos humanos.
Pese
a eso, las violaciones continúan
con el pretexto de la defensa de
la "seguridad nacional"
y de que la política de aislar
a Gaza tiene por objetivo debilitar
a Hamas.
Pero
esa política claramente no
está funcionando. En lugar
de ello, ha transformado a Gaza
en lo que correctamente se describió
como la mayor prisión a cielo
abierto del mundo. El bloqueo que
Israel ha impuesto a Gaza durante
los últimos tres años
no ha hecho otra cosa que castigar
a palestinos inocentes. La falta
de acceso a suministros médicos
y a tratamientos hospitalarios lleva
a una gran pérdida de vidas.
Las familias no pueden reconstruir
sus casas destruidas durante el
brutal ataque a Gaza que mató
a más de 1.400 personas en
el invierno 2008-2009.
Y
Hamas, el objetivo que dice tener
Israel y que había sido elegido
como representante del pueblo palestino
en Gaza, es cada vez más
fuerte.
Entretanto,
el reciente informe divulgado por
las autoridades militares muestra
que Israel pretende continuar con
sus ineficaces políticas
y su violencia en lugar de optar
por medidas a favor de la paz. El
informe llega incluso a alabar a
los comandos israelíes que
mataron a nueve civiles y dice que
actuaron "adecuadamente, con
profesionalismo, valentía
e iniciativa".
Otra
investigación separada está
en marcha en Israel. La conduce
un juez jubilado de la Suprema Corte
de Justicia. Dados los antecedentes
no hay razones para creer que este
panel de investigadores haga algo
que no sea sino reforzar la cultura
de la impunidad de Israel. Nada
menos que una investigación
verdaderamente independiente es
lo indispensable para las familias
de las víctimas del ataque
israelí y, lo que es incluso
más importante, para el pueblo
palestino que vive en Gaza.
La
comunidad internacional debe finalmente
dejar de permitir que Israel siga
actuando con descarada falta de
respeto hacia la ley internacional
y los derechos humanos. El reciente
levantamiento parcial del cerco
a Gaza muestra que la presión
internacional sirve, pero lo logrado
no es suficiente.
Es
hora de que Israel elija la paz.
Es hora que los líderes mundiales
y la comunidad internacional se
unan para exigir a Israel que levante
por completo el asedio a Gaza y
que ponga fin a la ocupación
de Palestina, así como que
permita que el pueblo palestino
ejerza su derecho a la autodeterminación.
(*)
Mairead Maguire recibió el
Premio Nobel de la Paz en 1976 por
sus acciones para poner fin a la
violencia en Irlanda del Norte.
Es miembro fundadora de la Iniciativa
de Mujeres Premio Nobel. |