Jerusalén,
9 feb (AFP-RHC) Las asociaciones
de defensa de Derechos Humanos
se enfrentan en Israel a una campaña
sin precedentes de desprestigio,
acosadas por las autoridades,
estigmatizadas por la extrema
derecha y vilipendiadas por varios
medios de prensa.
"En
el clima que se instauró
después de la ofensiva
en Gaza hace un año y de
las protestas internacionales
que provocó aparecemos
cada vez más como apestados
", afirmó a la AFP
Nirit Moskowitz, portavoz de la
Asociación de Derechos
Civiles en Israel (ACRI).
"Nos
acusan de colaboración
con el enemigo por haber testimoniado
en la comisión Goldstone
de la ONU", declaró
la activista de derechos humanos.
La comisión de la ONU presidida
por el juez sudafricano Richard
Goldstone acusó a Israel
de crímenes de guerra durante
la ofensiva israelí en
Gaza, del 27 de diciembre al 18
de enero de 2009, en la cual murieron
1.450 palestinos y 13 israelíes.
"Aportamos
nuestra contribución a
esa comisión porque el
gobierno se negó a instalar
una comisión de investigación
independiente sobre las violaciones
de las leyes de guerra durante
la operación", dijo
Moskowitz.
Trece Organizaciones No Gubernamentales
(ONG) de Israel, entre ellas la
ACRI, denunciaron la semana pasada
una "campaña sistemática"
de desprestigio.
Las organizaciones denunciaron
que algunos de sus afiliados han
sido convocados a declarar por
el Shin Beth, servicio de seguridad
interior, o la policía.
También protestaron contra
las declaraciones incendiarias
de algunos ministros, como el
de Asuntos Estratégicos,
Moshe Yaalon, que acusó
a los defensores de los derechos
humanos de "destruir Israel
desde el interior".
Después de la publicación
del informe Goldstone, una organización
nacionalista, Im Tirtzu, atacó
violentamente a New Israel Fund
(NIF), una asociación filantrópica
que financia proyectos de algunas
de las ONG atacadas.
Un "92% de los testimonios
aportados a la comisión
Goldstone" provenían
de ONG financiadas por la NIF,
acusó la organización
nacionalista Im Tirtzu.
El diario popular Maariv se sumó
a la campaña diciendo que
los "herederos de la izquierda
sionista apoyan a los que niegan
a Israel el derecho de existir".
Un diputado del partido opositor
Kadima (centro), Oniel Schneller,
quiere incluso presentar un proyecto
de ley para prohibir las donaciones
extranjeras a las ONG cuestionadas.
La
izquierda rechaza en forma vehemente
esas acusaciones, asimiladas por
varios diputados opositores y
laboristas a una "campaña
macartista".
Los grupos de presión israelíes
a favor de los colonos son financiados
por donantes norteamericanos,
en particular fundamentalistas
cristianos, ironizaron.
"La
derecha israelí nunca ha
sido tan agresiva", señaló
a la AFP el politólogo
Zeev Sternhell, que el año
pasado fue blanco de ataques de
la extrema derecha.
"El
mito del 'puñal por la
espalda', del enemigo interior,
vuelve a aparecer", explicó
Zeev Sternhell.
La ofensiva contra las ONG apunta
en primer lugar a las organizaciones
israelíes comprometidas
en la defensa de los palestinos,
pero también a las organizaciones
no gubernamentales internacionales.