Kabul,
30 jul (AP-RHC) Las fuerzas armadas de
Estados Unidos tuvieron en julio el mayor
número de bajas en un mes en los
casi nueve años de la guerra en
Afganistán con 63 decesos hasta
ahora al sufrir tres nuevas muertes.
La OTAN informó en un comunicado
el viernes, un día antes de terminar
julio, que tres soldados murieron el jueves
en dos explosiones en el sur del país.
En el texto no se mencionan las nacionalidades
de los caídos, pero funcionarios
de Estados Unidos dijeron que los tres
eran estadounidenses. Los funcionarios
hablaron de manera anónima debido
a que la notificación a las familias
de los caídos está proceso.
Los comandantes de Estados Unidos y la
OTAN habían advertido sobre un
aumento en el número de bajas conforme
la fuerza militar internacional intensificase
su ofensiva contra el Talibán,
en especial en los baluartes rebeldes
en las provincias de Helmand y Kandahar.
El presidente Barack Obama ordenó
en diciembre el envío de 30.000
soldados de refuerzo a Afganistán
en un intento por revertir el resurgimiento
del Talibán.
Con las tres nuevas bajas, Estados Unidos
tuvo al menos 63 muertos en julio, de
acuerdo con un recuento de The Associated
Press. Junio había sido el mes
más fatídico para las fuerzas
estadounidenses con 60 y para las tropas
de la OTAN en general con 104 caídos.
Los militares estadounidenses muertos
en julio incluyen al contramaestre de
segunda clase Justin McNeley y al contramaestre
de tercera clase Jarod Newlove, quienes
habían desaparecido el viernes
anterior en la provincia de Logar, al
sur de Kabul. El Talibán dijo que
había capturado vivo a uno de ambos
militares navales.
El cadáver de McNeley fue recuperado
el domingo y el de Newlove fue encontrado
la tarde del miércoles en un río,
dijeron las autoridades afganas.
El Talibán no explicó la
muerte de Newlove, aunque las autoridades
afganas conjeturaron que murió
de las heridas que, junto con McNeley,
sufrió durante una emboscada rebelde.
McNeley era de Kingman, Arizona, y Newlove,
de la zona de Seattle.
El hallazgo del cadáver de Newlove
sólo profundizó el misterio
en torno a su desaparición a unos
100 kilómetros (60 millas) de su
base en Kabul.
Hay en marcha una investigación
en torno a la muerte de los dos marinos,
pero las autoridades estadounidense han
sido incapaces de explicar qué
hacían ambos no asignados a acciones
de combate en un vehículo que se
desplazaba solo en Logar, una zona cuya
mayor parte del territorio no está
bajo control del gobierno.
El padre de Newlove, Joseph Newlove, dijo
a la KOMO-TV en Seattle que estaba desconcertado
en torno a qué hacía su
hijo fuera de la seguridad relativa de
Kabul.
Autoridades militares de alto rango en
Washington, que solicitaron el anonimato
debido a lo delicado del caso, dijeron
que ambos marineros no habían sido
asignados al lugar donde se encontraron
sus cadáveres.
En otro suceso de violencia, ocurrido
el viernes, cuatro civiles afganos perecieron
y tres resultaron heridos debido al estallido
de una bomba que alcanzó el vehículo
en que viajaban en la provincia sureña
de Zabul, dijo el portavoz provincial
Mohammed Jan Rasoolyar.
Cuando la policía llegó
al lugar, combatientes del Talibán
abrieron fuego. Un insurgente fue muerto
en el enfrentamiento, agregó.
En Kandahar, un candidato a las elecciones
parlamentarias de septiembre escapó
a un intento de asesinato tras el estallido
de una bomba colocada en una motocicleta,
dijo el jefe de seguridad Fazil Ahmad
Sherzad. Una mujer y un niño perecieron
y otro menor resultó herido, dijo
el Ministerio del Interior. |