Nicaragüenses velan las urnas

Por Guillermo Alvarado

El silencio electoral impera hoy en Nicaragua horas antes de la celebración de los comicios generales, para dar oportunidad de meditar acerca de sus opciones a los más de tres millones y medio de ciudadanos que están convocados a las urnas este domingo, de donde emergerán las próximas autoridades del país centroamericano.

Seis duplas se disputan la presidencia y la vicepresidencia, pero de acuerdo con la generalidad de los sondeos, las mayores posibilidades las tienen los candidatos por  la Alianza Unida Nicaragua Triunfa, Daniel Ortega y Rosario Murillo, respectivamente, ambos miembros del Frente Sandinista para la Liberación Nacional.

Ortega busca su tercer período consecutivo al frente de la jefatura de Estado, con el aval de importantes logros en la economía y el bienestar de la población, que disfruta de un adecuado nivel de vida y elevados índices de seguridad.

El gobierno sandinista puso en práctica programas como Hambre Cero, Usura Cero y Bono Productivo, unidos a una fuerte inversión pública en obras de infraestructura, como edificios, carreteras, escuelas y hospitales, así como la generalización de la educación y la salud gratuitas.

Por eso no resulta extraño que las encuestas le otorguen entre el 64 y el 70 por ciento de la intención de voto en las elecciones, donde también se escogerán 90 diputados a la Asamblea Nacional y 20 al Parlamento Centroamericano.

Los comicios se desarrollan en momentos en que se lleva a cabo una arremetida derechista y neoliberal en nuestra región, a la cual Nicaragua tampoco escapa.

De acuerdo con el analista Ángel Guerra Cabrera se fraguan numerosos complots para dar al traste con las conquistas en la patria de Sandino, como se hizo ya en Brasil y Argentina y se intenta en Venezuela, Bolivia y Ecuador.

Una de estas tramas golpistas la encabezanIleana Ros-Lehtinen, legisladora republicana de origen cubano, y Roger Noriega, ex subsecretario de Estado de Estados Unidos, con el apoyo de la Fundación Arias, de Costa Rica.

Se trata en resumen de captar jóvenes para formar redes que inicien acciones subversivas y campañas mediáticas contra el gobierno de Nicaragua e, inclusive, preparar un liderazgo capaz de unificar a la fragmentada oposición.

Al mismo tiempo se ejecutarían provocaciones financiadas por organizaciones no gubernamentales estadounidenses para crear un supuesto ambiente de inseguridad, que permitía sentar al ejecutivo sandinista en el banquillo de los acusados por presuntas violaciones a los derechos humanos.

El proyecto desestabilizador incluye forzar en el senado norteamericano la aprobación de la llamada NicaraguanInvestimentConditionaly, conocida como Nica Act o Ley Nica, que privaría a ese país de importantes inversiones foráneas y créditos a menos que accediera a someterse a los dictados de Washington, algo que es impensable.

De allí la importancia que tiene el hecho de que las elecciones de este domingo se conviertan en un masivo acto de reconocimiento y apoyo al gobierno sandinista, contra el cual se enarbolan ya las negras amenazas que soplan en el sur del continente hacia gobiernos progresistas que luchan por la soberanía e independencia de los pueblos. 

Editado por Maite González Martínez



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