La ola de frío en Francia destapa crisis de los "sin techo"
Para más de tres millones de franceses que carecen de vivienda fija la peor noticia del año en curso NO es la agudeza de la crisis económica sino la reciente ola de frío, procedente del este, que aumentó las solicitudes de albergues.
El hielo y la nieve obligaron a los franceses en esta situación a hacer filas ante gimnasios, espacios habilitados por organizaciones religiosas y otros recintos, con la esperanza de frenar el número de fallecidos por congelamiento.
Sin embargo, otras personas también tratan de sobrellevar los rigores de las bajas temperaturas como los más de nueve millones 300 mil desempleados.
Aunque ellos tengan techo fijo disponen cada vez de menos recursos financieros para solventar alquileres, alimentos y tarifas eléctricas y de gas.
Francia exhibe hoy cifras de desempleados NO vistas desde noviembre de mil 999.
Ellos y los “sin casa” son algunos de los segmentos poblacionales más castigados por los problemas de la economía, estancada en el cuarto trimestre de 2011.
Es toda una realidad la desaceleración de la segunda mayor economía de la zona euro, de acuerdo con estimaciones del Banco de Francia.
NO importa que el presidente Nicolás Sarkozy acompañe a su homóloga alemana, Angela Merkel, a todos los confines de Europa, para aconsejar y hasta imponer reducciones brutales de gastos públicos, a fin de recortar los abultados déficit presupuestales.
Sarkozy da lecciones, como a los atribulados griegos, pero tiene la casa en desorden.
NO por gusto, su popularidad cayó en el 2011 a su nivel más bajo desde que asumió la responsabilidad en mayo de 2007, pues su cota de aceptación apenas llegó a 34 por ciento, por debajo del 57 por ciento, asociado a sus inicios.
Los jóvenes, con limitadas expectativas laborales, y los trabajadores próximos a solicitar su jubilación son los críticos más empecinados del Jefe de Estado.
Los pobres, cuya cifra aumentó a 8,2 millones en comparación con el 2010, tampoco muestran simpatías por la gestión gubernamental.
De cara a los comicios del 22 de abril venidero, el socialista Francois Hollandé marcha a la cabeza de las encuestas por encima, entre otros, del políticamente debilitado Nicolás Sarkozy.
El propio estadista debió dar la cara a la escandalosa pérdida de la calificación Triple A que la agencia de calificación de riesgo Standard and Poors le otorgó a la deuda de París.
Con una economía penalizada expuesta a ser excluida de las políticas de inversión de algunos de los grandes fondos internacionales, el gobierno francés se empeña de todas formas en aprobar medidas adicionales de recorte de gastos para mantener a raya el déficit.
Por esa vía se expone a que los airados ciudadanos, multados por los bancos con mayores tasas de interés a la hora de obtener créditos, se muestren reacios a creer en los políticos de turno, cuya aureola parece diluirse bajo el peso de la nieve que se apodera de Francia. FIN












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