Busca Brasil acercar la salud a los menos favorecidos.
Por María Josefina Arce.
En su lucha contra la pobreza que aún afecta a unos 16 millones de brasileños, la presidenta Dilma Rosseff se ha propuesto la meta de acercar la salud a los sectores con menos recursos para aliviar su crítica situación económica.
Es así que un notable impulso han dado las autoridades al programa Farmacia Popular, que entrega medicinas gratuitas o subsidiadas a personas de bajos ingresos.
La iniciativa ha traído cambios significativos a la vida de muchas personas que requieren atención médica, pues más de siete millones han sido beneficiados en el último año.
Con la puesta en práctica de este programa hace un año, la actual primera mandataria dio cumplimiento a una de sus promesas electorales y seguimiento a la política social a favor de los sectores menos favorecidos llevada a cabo por su antecesor Luís Inacio Lula Da Silva.
En el 2012 el gobierno tiene previsto invertir más de cuatro MIL millones de dólares en la compra de medicamentos, que serán distribuidos en las más de 23 MIL farmacias populares existentes en la nación sudamericana.
Gratuitos son los remedios para enfermedades que inciden notablemente en la sociedad brasileña como la hipertensión y la diabetes. De acuerdo con datos oficiales, en 2009, el 34% de las muertes registradas en Brasil fueron causadas por esas dos enfermedades.
Cerca de 33 millones de brasileños, de una población total de 190 millones, son hipertensos y 30% de quienes sufren de ese mal ignoran que lo padecen.
En las farmacias habilitadas por el gobierno también se entregan medicamentos con hasta 90% de rebaja destinados al asma, colesterol, osteoporosis, así como anticonceptivos y pañales geriátricos.
Los medicamentos representan el 12% en los ingresos de las familias más pobres, mientras que en los sectores de mayor poder adquisitivo es solo de casi dos por ciento.
Al respecto la presidenta ha destacado que "No podíamos admitir que esta carga de origen social pusiera en riesgo la vida de portadores pobres de disfunciones para los cuales la medicina tiene un tratamiento seguro y garantizado".
Esta iniciativa se suma a las que en otras áreas como educación, lucha contra la pobreza y alimentación ha adoptado el gobierno que preside Dilma Roussef para garantizar a todos los brasileños condiciones dignas de vida.












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