Abogan por cese de injerencia externa en Siria
La ofensiva mediática occidental y las presiones de gobiernos de Estados Unidos, europeos y árabes pretenden imponer en Siria su receta para enfrentar la crisis interna, sin importar la capacidad de autodeterminación de ese pueblo, eventualidad rechazada por un grupo de países, incluyendo a Cuba.
Mientras los titulares de la prensa de Occidente se refieren a las autoridades sirias con los epítetos más peyorativos, ninguna voz se alza para condenar los desmanes de grupos terroristas, armados y financiados por países vecinos, según las denuncias de Damasco.
Mientras los titulares de la prensa de Occidente se refieren a las autoridades sirias con los epítetos más peyorativos, ninguna voz se alza para condenar los desmanes de grupos terroristas, armados y financiados por países vecinos, según las denuncias de Damasco.
Las grandes potencias y la Liga Árabe, a remolque esta última de las posiciones beligerantes de Arabia Saudita y Qatar, NO quieren saber nada del presidente sirio, Bashar Al Assad, a quien conminan a dimitir sin consultar el punto de vista de los nacionales.
Se ignora y silencian premeditadamente las manifestaciones de decenas de miles de sirios a favor de las reformas propuestas p
or el Jefe de Estado y en saludo a Rusia y China por frenar en el Consejo de Seguridad una resolución agresiva contra Damasco.
Los países del ALBA, Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, han denunciado la conjura contra Siria y exhortado a que internamente se resuelva el diferendo sin la injerencia extranjera.
Una delegación con representantes de naciones del ALBA viajó a Damasco en octubre último para reafirmar su solidaridad con el gobierno legítimamente establecido.
La más reciente reunión cumbre de esa colectividad de naciones, con sede en Venezuela, condenó lo que calificó de “política sistemática de injerencia y desestabilización en la hermana República Árabe de Siria, cuyo fin –señaló- es imponer por la fuerza al pueblo sirio un cambio de régimen”.
Fue muy atinada la formulación por cuanto en Siria se repite la artimaña aplicada en Libia, adonde se abalanzaron los bombarderos de la OTAN para aplastar el gobierno del posteriormente asesinado líder, Muammar Al Gadaffi.
Al igual que en el país norafricano, en Siria invoca Occidente el interés de proteger los derechos humanos, un trillado argumento de quienes ambicionan imponer su modelo político a todo el planeta.
Siria está en la mirilla por defender una política antiimperialista y contra el expansionismo israelí.
Como señalara recientemente en la Asamblea General de la ONU el representante diplomático cubano Pedro Núñez Mosquera, es imperativo escuchar las propuestas y medidas del gobierno sirio para resolver el conflicto.
A nombre de Cuba, Núñez Mosquera advirtió sobre las incitaciones a la violencia en Siria, la agresión militar y a la intervención extranjera que exaltan medios de prensa y funcionarios de países miembros de la OTAN.
En la Asamblea General de la ONU y fuera de ese ámbito debe tenerse en cuenta la alerta lanzada por Cuba porque una guerra civil en Siria o una intervención foránea tendrían graves consecuencias para la paz y la seguridad internacionales. FIN












Especiales 



Comentarios