Perú desbordado por lluvias y desigualdades

por Roberto Morejón

Las intensas lluvias, inundaciones y desprendimientos de tierra pusieron de relieve en Perú una catástrofe humanitaria y la desigualdad social escondida tras el pregonado milagro económico.

Una temporada lluviosa prolífica cubrió de agua poblados y plantaciones por los efectos del cambio climático y el caótico ordenamiento territorial.

El denominado “Niño costero” causó un centenar de fallecidos, 20 desaparecidos, 124 000 damnificados y el colapso de 14 000 viviendas, una tragedia atendida por el Estado, casi rebasado, y la solidaridad internacional.

Entre los más castigados por los torrentes figuran los pobladores de menos recursos residentes en quebradas, muy riesgosas, con edificaciones endebles y servicios básicos deficitarios.

Se calcula que 60% de la población peruana está en situación desventajosa frente a fenómenos naturales y más de 3 millones y medio de viviendas son de material frágil.

La cólera de la naturaleza puso al desnudo un ángulo controvertido del crecimiento macroeconómico de Perú, por encima del 5% anual, bajo el rumbo neoliberal de la última década.

Al finalizar el boom de las materias primas y ponerse en entredicho el perfil de una economía dependiente de la extracción minera, las alzas del Producto Interno Bruto fueron menos pronunciadas.

También salieron a la luz las polémicas decisiones en las regiones, cuyos alcaldes y otras autoridades debieron acometer por su cuenta proyectos urgentes para atender reclamos populares, a los que el Estado nunca respondió.

Hoy se acusa a las regiones de falta de capacidad de gestión, pero desde allí alegan que trabajaron sin instrumentos adecuados como la planificación estratégica y el ordenamiento territorial.

Con el empuje frenético de las aguas se manifestó en toda su dimensión el destino de miles de familias olvidadas por el “milagro económico”.

Si bien la pobreza se redujo de más de 50% en 2004 a 23 por ciento en 2014, en Perú se ensanchó el abismo entre ricos y pobres.

La fortuna de 515 multimillonarios equivale al 32% del Producto Interno Bruto y representa casi 10 veces lo que el Estado invierte cada año en educación.

Después de su triunfo electoral, el presidente Pedro Pablo Kuczynski reconoció que Perú "tiene un grave problema y es que no hemos invertido suficientemente en hacer que sea un país más igualitario".

Así se constata en los grandes cinturones de asentamientos urbanos de las urbes y las comarcas en las quebradas, a merced de los fenómenos naturales.

Se trata de una realidad soslayada en un país que se ufana de su superávit fiscal en la última década, la apertura sin control al capital extranjero y una relación rauda con la emergente región Asia- Pacífico.

Editado por Maria Calvo



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