China e India ¿aliadas o enemigas?
Por Oliver Zamora Oria.
El pasado 19 de abril, la India se consolidó entre los grandes países nucleares; probó con éxito un misil de 50 toneladas capaz de recorrer más de 5 mil kilómetros. Con esa distancia, las fuerzas armadas indias pueden alcanzar a varios países asiáticos e incluso algunos del oriente europeo.
Por supuesto, nadie saltó a criticar a la potencia nuclear como ha ocurrido en los casos de Irán o Corea del Norte, sin embargo, el ensayo militar sí generó una avalancha de especulaciones que desviaron la posibilidad de un análisis objetivo y razonable.
Acto seguido, los grandes medios y analistas señalaron a China como la nación más amenazada por el misil indio; supuestamente, el gobierno de Nueva Delhi quiso advertir a su gigante vecino de sus capacidades defensivas; tanto fue el revuelo, que el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Liu Weimin, enalteció en rueda de prensa la amistad de los dos países emergentes, reafirmada en la última reunión del grupo BRICS, al que ambos pertenecen.
Enfrentar a China y la India a estas alturas es sensacionalismo político. A pesar de los enfrentamientos bélicos hace más de cincuenta años y algunos roces políticos bien disimulados, ambas potencias emergentes sacan más partido de unas relaciones cordiales y no de un enfrentamiento, es decir, hay más razones para la unidad que para la diferencia. Vayamos al comercio, el intercambio comercial alcanzó la cifra de 60 mil millones de dólares y según el primer ministro indio se puede incrementar a 100 mil millones de dólares en 2015. Las buenas relaciones comerciales requieren de buenas relaciones políticas y diplomáticas, y son razones importantísimas para mantener un clima de confianza.
Si nos alejamos de los aspectos bilaterales encontramos otros de coincidencia, Pekín y Nueva Delhi son potencias emergentes miembros del grupo BRICS, una alianza que ha demostrado un alto grado de coherencia política para lograr un objetivo común de todos sus miembros: convertir su enorme peso en la economía internacional en un mayor protagonismo político a escala mundial y en la toma de decisiones. El BRICS construye con éxito un nuevo polo de poder en todos los sentidos y ese objetivo requiere excelentes relaciones entre sus miembros. China y Rusia tuvieron graves diferencias en el pasado y a quién se le ocurre pensar hoy que son enemigos?
Los analistas y la prensa quizás miran al lado equivocado. La advertencia puede estar dirigida a los instigadores de un contexto regional cada día más peligroso; por ejemplo, el vecino Pakistán, también potencia nuclear y con graves conflictos con la India, está cada día más amenazado por Estados Unidos y sus aviones no tripulados, en Afganistán ya conocemos la situación y sobre Irán, un aliado indio, sobrevuela la amenaza de guerra.
Al final, el gran crecimiento económico indio y el BRICS son grandes amenazas para el poder económico de Washington y Europa desde el punto de vista estratégico. Estos movimientos militares quizás sean advertencias de la India a esas potencias occidentales que hasta ahora se presentan como aliadas.












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