Almagro es cuestionado por falta de ética

Por:Roberto Morejón

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, quien capitaneó los debates sobre corrupción en la reciente Cumbre de las Américas, contradictoriamente es blanco de imputaciones por uso incorrecto de viáticos tomados como canciller de Uruguay, una etapa en la que simulaba ser de izquierda.

Almagro sigue febrilmente ocupado en presentar a Venezuela como urgida de recibir ayuda humanitaria y logró endosar el tema en la agenda de la asamblea general de la OEA en Washington, en julio próximo.

Si bien NO es nuevo que desatienda sus deberes en el bien llamado Ministerio de Colonias para entregarse a sus confabulaciones contra la Revolución Bolivariana, sus más recientes andanzas tienen un objetivo adicional.

Almagro pretende que la opinión pública olvide recientes gestiones del Partido Comunista de Uruguay, integrante de la coalición gobernante Frente Amplio.

Esa prestigiosa organización política busca más informaciones acerca de un presunto uso inadecuado de Almagro de dinero admitido cuando se desempeñaba como canciller de su país.

El muy complaciente colaborador de Estados Unidos en la OEA fue conminado a explicar a los uruguayos por qué NO devolvió parte de los fondos cobrados para apoyar sus viajes.

De acuerdo con lo explicado por el diputado del Partido Comunista Gerardo Núñez, Almagro devengó cerca de 250 mil dólares por ese concepto y solo devolvió 13 mil.

Los acusadores consideran imposible la utilización total del financiamiento en el cumplimiento de sus funciones y esperan un análisis del Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio.

En opinión del diputado Núñez, “hay una falta ética incuestionable” de Almagro porque, según expresó al semanario Brecha, “si te dan viáticos es para usarlos en los términos que plantea la normativa. Y si no los gastas debes devolverlos”.

NO es la primera vez que el obsesivo cabecilla de las campañas antivenezolanas más burdas recibe cuestionamientos, pues para muchos latinoamericanos su conducta en la OEA es radicalmente sumisa al Departamento norteamericano de Estado.

Incluso algunos analistas opinan que Almagro trabaja como agente de la CIA, Central de Inteligencia de Estados Unidos.

En esa cuerda, Almagro cree erigirse en juez y centinela del acatamiento de los derechos humanos y la democracia en las Américas, como intenta presentarse Washington.

Por supuesto, al Sur del Río Bravo rechazan crecientemente el papel asumido por Almagro y lo consideran persona NO grata y sin decoro.

Está por ver cómo marchan las investigaciones en Uruguay y si se corroboran las imputaciones sobre la falta de ética del ex canciller. Claro, esa impudicia ya está avalada por su conducta en la OEA.

Editado por Lorena Viñas Rodríguez



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