Fascismo ¿Historia o presente?
Por Oliver Zamora Oria
Para las generaciones nacidas tras la Segunda Guerra Mundial, el fascismo se presenta como una oscura etapa de la historia, una corriente desequilibrada, sin posibilidad alguna de resurgir en los tiempos actuales; sin embargo, hoy, cuando el mundo celebra un nuevo aniversario de la victoria contra la Alemania nazi y sus aliados, una mirada al acontecer político en muchas naciones desarrolladas nos confirma que en algunos sectores sociales cala de forma peligrosa el neofascismo, con sus mensajes ultranacionalistas, xenófobos y racistas. No por gusto el nuevo presidente ruso, Vladimir Putin, pidió aprender de las lecciones históricas y respetar la soberanía de las naciones para impedir el resurgimiento de filosofías de esta tendencia.
¿Debemos tomar en serio el peligro? ¿Existe el riesgo real de que el fascismo resurja como drama político y social? Los grupos de corte racista, xenófobo y nacionalistas siempre estuvieron presentes en un buen número de sociedades, sobre todo europeas; pero siempre quedaron ahí, como un supuesto rezago social de la Segunda Guerra Mundial y el legado nazi ¿Qué sucede ahora? Muchos de esos grupos evolucionaron a partidos políticos y en años recientes han logrado tomar posesión de algunas alcaldías o colarse en los parlamentos, en algunos casos, con notable fuerza sobre los gobiernos ejecutivos. En la práctica no existe un país europeo que escape a estas tendencias.
En el caso de Estados Unidos los neofascistas se alimentan de raíces históricas como el movimiento aún activo del Ku Klux Klan; hace solo unos meses el Partido Nazi Americano logró inscribir su primer lobista en el Congreso de Washington, con el objetivo de buscar el respaldo de los legisladores a sus ideas sobre la supremacía blanca.
No puede explicarse el fenómeno sin tomar en cuenta un elemento clave: la actual crisis económica mundial. ¿Cómo surgió el fascismo en Alemania? Tras una larga crisis económica y sobre todo, por la humillación a la que fue sometido el pueblo alemán por las potencia vencedoras en la Primera Guerra Mundial… la respuesta fue el nacionalismo. ¿No es un caso similar a la Grecia actual? Los grandes de la Unión Europa han estrangulado al pueblo helénico, y como consecuencia millones de griegos votaron por la propuesta ultranacionalista del partido Amanecer Dorado; esto ha sucedido en un país que perdió el 10 por ciento de su población debido al fascismo.
Hay otros elementos. Primero, muchos gobiernos impopulares intentaron disimular su mala administración exacerbando el odio al extranjero, ejemplos clásicos fueron Nicolás Sarkozy en Francia y Silvio Berlusconi en Italia; segundo, la profundización de la crisis de los partidos tradicionales, pues los electores no notan diferencias entre las propuestas de conservadores y socialdemócratas; y tercero, la pobreza ideológica de amplios sectores de la sociedad europea, que ante la crisis del bipartidismo, optan por correrse más a la derecha y no hacia las propuestas antisistémicas de una izquierda que, en muchas ocasiones tampoco ha sabido ganar adeptos.
Europa y Estados Unidos fueron en algún momento cuna de las ideas más avanzadas y progresistas de la humanidad; sin embargo, hoy son fuentes de una muy probable involución histórica.












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Comentarios
Las acciones criminales de los capitalistas del mundo, comandados por el régimen narcoterrorista de los Estados Unidos, el régimen nazi-sionista de Israel y por la OTAN Organización Terrorista del Atlántico norte, contra la Humanidad, nos indican que el fascismo continúa imperando en el mundo, mientras haya gran propiedad privada. Por eso mismo sigue vigente el llamado marxista-leninista de PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES: UNÍOS. Ernesto Aristizábal Reyes.