Alarmado el G-20 por crisis financiera
Los participantes en la reunión cumbre del llamado Grupo de los 20 evitaron insistir, como en otras citas de los aventajados económicamente, en frases optimistas sobre lo que se califica de soluciones a la vista para la agudizada crisis financiera global.
El foro de los países con economías industrializadas y calificadas de emergentes centró su atención en los infortunios del Viejo Continente.
Hacia allá se destinó la mayoría de las exigencias, ante la impaciencia por hallar el fin de vicisitudes como las de Irlanda, Grecia, Portugal, España e Italia.
En el cónclave celebrado bajo estrictas medidas de seguridad en el lujoso balneario mexicano de Los Cabos, la canciller alemana, Angela Merkel, volvió a hacer gala de su inflexibilidad, al exigir mantener los recortes de gastos como los aplicados a Grecia.
De acuerdo con su personal visión esa es la única forma de encarar la crisis de la zona euro porque ---según Merkel- NO es factible extender en el Viejo Continente políticas que impliquen recortes de gastos unidas a estímulos al crecimiento.
La estadista alemana sólo atemperó sus imperturbables exigencias al aprobar que el comunicado final de Los Cabos insistiera en la necesidad de reducir los déficit fiscales, pero dejando espacio a los paquetes de acicates al crecimiento.
Otro que fue al balneario mexicano a exigir a los europeos agilidad en sus soluciones y a darles lecciones sobre las alternativas a aplicar, fue el presidente estadounidense, Barack Obama.
Su andanada de consejos antecedió a una pregunta clave del presidente ruso, Vladimir Putin, quien aunque NO encontró apoyo entre los asistentes, al menos espetó a Obama cómo piensa terminar con el déficit fiscal de la economía estadounidense.
Ante la agudización de la crisis de deuda, desempleo y desigualdades sociales en Europa, otros participantes en la Cumbre del G-20 decidieron, atinadamente, fortalecer sus posiciones para tratar de enfrentar juntos los efectos del descalabro.
Las presidentas de Argentina, Cristina Fernández, de Argentina, y Dilma Rousseff, de Brasil, unificaron puntos de vista con vista a coordinar políticas de protección del MERCOSR, Mercado Común del Sur.
La primera mandataria del país austral volvió a dar en la diana al expresar en su mensaje al G-20 que todos ellos se reúnen desde el 2008, pero NO pudieron evitar la pérdida de 50 millones de empleos en el planeta.
Cristina hizo vehemente alusión a las coerciones hacia el Sur empobrecido para que abran sus mercados a los excedentes de las naciones industrializadas, ávidas de alcanzar por esa vía ingresos que ayuden a paliar sus déficits fiscales.
Fue la de Cristina una de las escasas alusiones en el foro del G-20 al drama de las naciones pobres, donde mil millones de personas sufren hambre.
NO por gusto organizaciones civiles que estuvieron atentas al curso del foro en México lamentaron que los problemas de Europa se apoderaron de la agenda de la cumbre.
De esa forma, apuntaron los activistas, pasaron a segundo plano los planes del G-20 para atacar a la pobreza y la escasez de alimentos. FIN












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