El golpe en Paraguay y el escenario regional
Por Oliver Zamora
Paraguay muestra un complejo escenario a futuro tras el golpe de Estado y podría tener grandes incidencias en el contexto regional. El golpe obviamente responde a una estrategia de la derecha regional contra esos nuevos cambios en América Latina… no es retórica, los cambios de los últimos años inquietan políticamente a Estados Unidos, el patrocinador de una oligarquía regional que también teme que todo ese consenso logrado en temas comunes pueda abrir el camino a cambios políticos internos más radicales.
Algunos gobiernos latinoamericanos son de derecha, otros progresistas sin tocar las estructuras neoliberales, pero algo es obvio: va creciendo una nueva consciencia de la importancia del Estado como agente regulador del capital privado y garante del bienestar social. En ese sentido es válido preguntar ¿es Paraguay una pieza única? No, está antecedido por acciones frustradas y exitosas en Venezuela, Honduras y Ecuador, y podrá influir tremendamente en el escenario boliviano, otra vez convulso.
Detengámonos en el caso Bolivia. La estrategia va rompiendo los eslabones más débiles y en este país sudamericano, si bien vive un proceso profundo, se aprovecha el gran Talón de Aquiles del sistema político nacional: la complicada estructura social y cultural, factores que constituyen la base de grandes contradicciones internas; solo así se explica el rechazo de determinadas etnias a algunas políticas del gobierno de Evo Morales, un presidente indígena. Un proceso que tanto ha hecho por el bienestar popular y los excluidos, podría parecer fracasado ante estas rivalidades si se desconocen esas contradicciones sociales, heredadas desde tiempos precolombinos y atizadas por el colonialismo.
En Bolivia se da un escenario claro y muy parecido a lo sucedido en Ecuador: varios policías de pequeña graduación amotinados con armas en sus cuarteles, con la aspiración de imbricarse con sectores sociales opositores y hasta hace pocas horas negados a cualquier negociación con el gobierno. Al parecer se abrió el camino del diálogo, pero el paso no constituye una garantía de solución y el conflicto estallar con mayor fuerza. El presidente Evo Morales detalló el lunes las características del plan opositor, demasiado ambicioso y organizado como para ser una idea pasajera.
Claro, Bolivia es también una pieza más compleja que Paraguay y Honduras. Los mayores intereses oligarcas sobre esta nación está en sus riquezas naturales y en su significado político regional, es decir, una de las voces más contundentes, un discurso ideológicamente muy maduro, cambios económicos radicales y un aliado importante para ese objetivo final: Venezuela.












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