Caravana Pastores por la Paz: amor y solidaridad para Cuba.
Por María Josefina Arce.
Desde hace 20 años el lema: “¡Cuba Sí, Bloqueo No!” es el grito que levantan con fuerza las Caravanas de Pastores por la Paz, que desafiando las irracionales y criminales leyes coercitivas contra la Mayor de las Antillas son portadoras de ayuda humanitaria y de un mensaje de solidaridad hacia el pueblo cubano.
Numerosos obstáculos y riesgos han enfrentado a lo largo de todos estos años las personas amantes de la paz y la justicia que se han ido sumando a esta iniciativa que vio la luz de la mano del reverendo Lucius Walker, fallecido el 7 de septiembre de 2010 y que consagrara su vida a la defensa de las causas justas.
Las Caravanas de la Amistad Estados Unidos-Cuba surgieron en 1992 y desde entonces recolectan y trasladan ayuda a Cuba cada año sin solicitar permiso al Departamento de Tesoro estadounidense, como establece el ilegal bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos que ha provocado pérdidas al país caribeño por más de 975 MIL millones de dólares.
El pasado año los activistas recolectaron en su recorrido por 130 ciudades norteamericanas más de cien toneladas de ayuda humanitaria. En el cruce de la frontera con México las autoridades estadounidenses decomisaron siete toneladas.
Ahora una nueva caravana está en marcha. Ya se encuentra en territorio de Estados Unidos, luego de que las autoridades aduanales de esa nación tratarán de evitar su entrada desde Canadá, pretextando que llevaba bienes comerciales que necesitaban una fianza.
La tenacidad y decisión de los caravanistas logró que finalmente cruzaran exitosamente el paso fronterizo con su carga de sillas de ruedas, artículos educativos y deportivos, acopiados en varias ciudades y comunidades de la provincia de Columbia Británica, de Canadá. Un hecho similar tuvo lugar el pasado año en el mismo cruce.
"Este es otro ejemplo flagrante de cómo la administración del presidente Barack Obama continúa arreciando el bloqueo criminal de más de 50 años, en vez de tratar de normalizar las relaciones con Cuba", dijo el portavoz de la Caravana, Bill Hackwell.
Valentía, dignidad y voluntad caracteriza a los hombres y mujeres que cada año defienden su decisión de llevar solidaridad y amor a un pueblo que ha sabido resistir las dificultades que genera el férreo bloqueo y que también es capaz de ayudar a otras naciones.
Una obra de bondad y generosidad forjó el reverendo Lucius Walter, que a lo largo de todos estos años ha intentado paliar los negativos efectos de la hostil política de las diversas administraciones norteamericanas, empeñadas vanamente en rendir por hambre y enfermedades a los cubanos.
Pero como afirmara la pastora cubana Estela Hernández, integrante del Comité de Distribución de la Caravana, el valor más alto que portan las Caravanas es el gesto que entraña el proyecto y que va más allá de razones políticas.
Desde el momento en que esta nueva caravana arribe a La Habana el próximo día 21 llegará a cada rincón del archipiélago cubano la valiosa ayuda, pues se trabaja para que cada municipio y poblado cuente con un poco de esa carga de amor, solidaridad y esperanza.












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