Siria ¿Se acerca el final?
Por Oliver Zamora Oria
El dramático atentado de hace 48 horas en Damasco fue otro golpe de efecto, como lo fue en su momento la masacre de Hula. En medio de un conflicto estancado hace más de un año, este tipo de acciones da un giro de tuerca a la crisis a favor de uno de los lados, en este caso, como en todos, a favor de los opositores armados. Hay sus diferencias, cuando se culpó al gobierno de Bashar Al-Assad de asesinar a más de noventa personas, incluido niños, el objetivo era movilizar a la comunidad internacional para condenar el horrendo crimen y de una vez por todas caer encima de Damasco; sin embargo, el objetivo del reciente atentado que asesinó al ministro de defensa y otros altos funcionarios, fue mostrar una supuesta debilidad del gobierno.
Para la oposición armada y sus aliados es importante crear la siguiente matriz de opinión: Bashar Al Assad y su entorno están condenados, podrán aguantar algún tiempo más, pero la caída es cuestión de tiempo. Si logran sembrar esa idea pueden… primero, desmovilizar a los partidarios del gobierno, segundo, mostrarse como una fuerza ya victoriosa, y tercero, restarle apoyo a Damasco en la escena internacional. ¿Para qué Rusia o China apuntalarían a un gobierno que tiene los días contados?
Sin embargo, el conflicto sigue trancado en Naciones Unidas, el único lugar donde podrían darle un giro a la actual situación. Otra vez los miembros del Consejo de Seguridad del máximo organismo internacional se vieron las caras con el tema Siria como primer punto de la agenda, otra vez se presentó una resolución con sanciones incluidas, y otra vez China y Rusia vetaron el texto. Moscú ha permanecido más firme en sus posiciones de lo que muchos esperaban a pesar de todas las presiones diplomáticas que han caído encima de esta potencia. Hay algo muy claro, Rusia será el país en decir la última palabra, posee la mayor influencia sobre Damasco y la suficiente fuerza para frenar los planes de Estados Unidos, Europa y las monarquías del Golfo.
Según analistas, podría llegarse a un punto de guerra civil declarada, en la cual cambiarían las normas internacionales para evaluar el conflicto. No es lo mismo una situación de inestabilidad que una guerra, ya los opositores no serían “pobres revolucionarios” masacrados por el gobierno, ni Damasco se enfrentaría a terroristas, sino a fuerzas beligerantes. El apoyo extranjero sería menos disimulado, correría el dinero y las armas a chorros, mientras el país árabe se convertiría en un campo de batalla más sangriento.
Al parecer, algunos involucrados en este conflicto olvidan sus costos. Ningún país de la región será invulnerable al vendaval sirio de inestabilidad. Si Bashar Al- Assad cae, el proyecto de reacomodo imperialista continuará en el Oriente Medio, Irán sentirá un mayor peligro y se verá obligado a reaccionar según lo entienda. Rusia y China tendrán una bomba en la puerta de la casa. ¿Quien puede imaginar el final?












Especiales 


