El Bolsonaro de Trump

Editado por Lorena Viñas Rodríguez
2019-07-23 09:23:51

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Foto: Archivo.

Por: Guillermo Alvarado

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, demostró su absoluta adhesión a los caprichos y apetencias hegemónicas del jefe de la Casa Blanca, Donald Trump, cuando se sumó a las injustificadas agresiones políticas, económicas y financieras contra la República Islámica de Irán.

Hace pocos días la corporación petrolera brasileña Petrobras se negó a suministrar combustible a dos buques de la nación persa, que están atracados en un puerto del estado de Paraná.

Los barcos fueron contratados por una empresa importadora local, pero ahora no pueden partir de regreso porque, supuestamente, están en un listado de propiedades de Irán sujetas a sanciones por Estados Unidos.

Hay otros dos navíos en el puerto de Imbituba, estado de Santa Catarina, que podrían recibir el mismo tratamiento por parte de Petrobras.

Lo verdaderamente vergonzoso es que el presidente Bolsonaro salió a justificar estas acciones, diciendo que Brasil está totalmente alineado con la política de Washington.

Aseguró el gobernante que no había consultado con Trump acerca de la situación de los buques iraníes. “Hay ciertas cosas, dijo, que no necesitan ser conversadas. Estamos alineados a la política de ellos, entonces sabemos qué hacer”.

Por insólito que parezca, el mismo jefe de Estado, entre cuyas obligaciones está proteger y garantizar la soberanía nacional, mandó este precepto por un caño y reconoció que en Brasil la política que se sigue en determinados aspectos es la que se diseña en Washington y no la propia. Es algo verdaderamente pocas veces visto en el mundo.

Claro que tampoco es para sorprender por completo a nadie. Ya en su primer viaje al norte, Bolsonaro dio muestras de sus inclinaciones y admiración hacia Trump y su disparatada manera de gobernar, algo en lo que parece emular o, al menos, imitar.

En la cumbre con su homólogo norteño hizo esfuerzos por mostrarse incluso más a la derecha que su anfitrión, si esto es posible. Reconoció la necesidad de levantar un muro en la frontera con México y aseguró que los migrantes “tienen malas intenciones”.

Firmó un acuerdo para el uso norteamericano de la base de Alcántara, en el norte de Brasil, y consolidó la entrega al consorcio Boeing de la división de aviones de media distancia de la firma Embraer.

Como premio, Trump declaró a Brasil como su principal aliado fuera de la OTAN, pero nada más que eso, aunque parece haber sido suficiente para comprar la ciega lealtad de Bolsonaro, como lo acaba de demostrar.

Ojalá alguien cercano al presidente brasileño tuviese la ocurrencia de recordarle al oído aquel principio añejo, pero exacto, de que “Roma le paga a los traidores, pero los desprecia”.



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