Con Venezuela, MERCOSUR afianza proyección económica
Con el potencial energético de Venezuela, el vigor industrial de Brasil y las posibilidades agrícolas de Argentina y Uruguay, el MERCOSUR, Mercado Común del Sur, adquiere un papel estratégico, justo a partir de que Caracas ingrese al pacto, luego de seis años de dilaciones.
América Latina está a las puertas de un nuevo proceso de integración sin Estados Unidos al asociarse oficialmente Venezuela a un bloque al que también pertenece Paraguay.
Asunción fue justificadamente suspendida después del golpe parlamentario de las fuerzas derechistas contra el presidente Fernando Lugo.
Fue precisamente el congreso paraguayo el principal causante de la demora de la incorporación de Venezuela al MERCOSUR, cuyos miembros aceptaban esa posibilidad pero era necesaria la ratificación de los parlamentos respectivos.
A propósito, el régimen paraguayo de Federico Franco, instaurado tras la destitución alevosa de Fernando Lugo, rumia su impotencia porque finalmente se allanó el camino para la entrada de Venezuela al MERCOSUR.
Se trata de un proceso que fluyó natural dado que Venezuela y los países del MERCOSUR han impulsado un nexo económico en el plano bilateral de gran profundidad.Con adhesiónC
Venezuela adelantó con sus vecinos acuerdos de integración productiva, comercio, inversiones y transferencia tecnológica.
El comercio entre Venezuela y los países de la región se ha elevado de dos mil
millones de dólares en 2006 a ocho mil 500 millones de dólares en 2012.
Ahora, cuando ya le es posible sumarse al pacto del sur, Venezuela podrá desplegar su capacidad de redimensionamiento de su economía.
Ese país se integra al MERCOSUR en pleno proceso de despegue industrial, con sus reservas petroleras cuantificadas y en condiciones de aumentar sus exportaciones, como los 200 rubros identificados con destino a Brasil.
Además de su potencial energético, Venezuela aportará a los otros miembros de MERCOSUR los primeros resultados del despegue de la rama petroquímica, la producción de tractores y el cemento.
Esa intención de industrializarse podrá encajar en el MERCOSUR, cuyos integrantes impulsan, según su tratado de constitución, la libre circulación de bienes y servicios y la coordinación de políticas macroeconómicas y sectoriales.
Quizás el ingreso de Venezuela al MERCOSUR acelere la armonización de legislaciones y el trazado de pautas comunes para aumentar los beneficios de los acuerdos del bloque para la población más vulnerable.
Además, es viable esperar el fomento de modelos de desarrollo que superen las políticas neoliberales. FIN












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