Atuendos y juguetes de niños denuncian crueldades en frontera México-Usa

Foto: Archivo.

Por: Roberto Morejón

La aparición de zapatos de niños y muñecos de peluche en áreas de la explosiva frontera entre Estados Unidos y México, simboliza el rechazo a la reciente decisión de Donald Trump de extender el período de detención de migrantes de la más corta edad.

Al dejar esos artículos de la primera infancia en la línea limítrofe, organizaciones de derechos humanos y de abogados rechazan la política estadounidense de detener a niños indocumentados por más tiempo del estipulado hasta ahora.

El primer mandatario de la nación norteña informó sobre la ampliación por tiempo indeterminado del plazo de 20 días durante el cual un menor sin papeles puede permanecer apresado.

De esa forma, el magnate inmobiliario pulveriza el llamado “Acuerdo Judicial Flores”, un documento vigente desde mil 997 que incluyó protecciones a los infantes llegados desde el Sur.

Desde su campaña electoral, el Jefe de Estado de la primera potencia mundial mostró ojeriza hacia el Acuerdo Flores.

También denigró a los extranjeros que arriban en busca de empleo y sustento escamoteados en sus empobrecidas tierras de origen.

Pero ni siquiera porque ha sido tildado de xenófobo y racista, el campeón de los supremacistas blancos en Estados Unidos que encarna Trump cedió terreno en su política de tolerancia cero hacia los migrantes.

De poco valieron las denuncias sobre las pésimas condiciones de vida de niños indocumentados, separados de sus padres, en campamentos del Servicio de Inmigración de Estados Unidos.

El gobierno suspendió solo parcialmente la separación de las familias y ahora piensa arremeter nuevamente contra los más pequeños llegados por la frontera, como para recordar que la mano dura sigue apretando.

Estamos ante el extremismo contra los llamados sin papeles, considerados por Trump y sus fanáticos colaboradores como delincuentes y drogadictos.

El inquilino de la Casa Blanca piensa que por este camino tendrá en la mano los votos de los estadounidenses de raza blanca, fundamentalmente obreros, que lo favorecieron en las urnas.

Trump atiza el fantasma de que la sociedad estadounidense dejará de ser mayoritariamente blanca hacia 2040.

La hipótesis exacerbó los ánimos de los creyentes en los artificios de la superioridad de una raza sobre otra.

Cuando los gobernantes tratan de imponer sus ideas extravagantes tomando como blanco a niños delatan la más rampante crueldad.

Esa es una realidad resaltada por los aparentemente mudos peluches y zapatos de niños depositados por manos secretas en la frontera entre México y Estados Unidos.

Editado por Lorena Viñas Rodríguez



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