Pobreza crece de nuevo en la región

Foto: Archivo.

Por: Guillermo Alvarado

Funcionarios, expertos y políticos debaten a partir de hoy en México sobre las medidas necesarias para cerrar la brecha de las desigualdades en América Latina y El Caribe, en momentos en que se advierte sobre un nuevo crecimiento de la pobreza en las capas más vulnerables de la sociedad.

El reto es muy complejo porque nuestra región califica entre las más dispares del mundo y hay lugares, como el llamado “Triángulo norte Centroamericano”, formado por El Salvador, Honduras y Guatemala, donde esto se puede apreciar a simple vista porque en reducidos espacios cohabitan el lujo más brutal y la miseria más humillante.

Recientes estudios demuestran, además, que luego de algunos resultados positivos en los primeros años de este siglo, la pobreza ha comenzado de nuevo a crecer y se convierte en una amenaza para importantes sectores sociales.

Así se desprende del documento titulado Nudos críticos del desarrollo social inclusivo en América Latina y el Caribe: antecedentes para una agenda regional, donde se advierte que el año pasado había 182 millones en situación de pobreza y de ellos 63 millones en extrema pobreza.

Se trata de seres humanos que no alcanzan a cubrir sus necesidades mínimas de alimentación, salud, vivienda, calzado, vestuario y tampoco reciben de sus respectivos gobiernos la ayuda necesaria para compensar sus carencias.

El informe fue elaborado por la Comisión Económica de la ONU para América Latina y El Caribe, CEPAL, uno de los organizadores de la reunión en México que se extenderá hasta el próximo jueves.

De acuerdo con el organismo, hay señales de alarma preocupantes, entre ellas que sólo de un año para el otro, de 2017 a 2018, la miseria deglutió a un millón de personas. Esto ocurre, precisa el texto, en un ambiente mundial de incertidumbre por el bajo crecimiento económico y profundas transformaciones demográficas y en el mercado de trabajo.

La secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, denunció que el rostro de la pobreza extrema en el área sigue siendo claramente femenino y que la situación empeora en las comunidades indígenas y la población afrodescendiente. En el área rural este azote castiga en términos generales al doble de personas que en las ciudades.

Bárcena señaló que “esta desigualdad se funda y se reproduce a partir de una cultura del privilegio, que naturaliza las jerarquías sociales y las profundas asimetrías de poder y de acceso a las oportunidades”.

Desafortunadamente en los actuales modelos de desarrollo, o más bien de subdesarrollo, imperantes en la región, hay pocas oportunidades de reducir estos males, por lo que será casi imposible alcanzar la meta de eliminar de aquí al 2030 la pobreza y su rostro más infame, la miseria.

Editado por Lorena Viñas Rodríguez



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