Cuba y Rusia coinciden en temas políticos y reafirman proyectos de desarrollo

Foto/Sputnik Mundo.

Por: Roberto Morejón

La visita del presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz Canel, a Rusia complementó con creces los resultados del viaje a La Habana semanas atrás del primer ministro del país euroasiático, Dmitri Medveded, todo ello en función de estrechar los lazos políticos y económicos.

El estadista antillano conversó con altas autoridades rusas, incluyendo el presidente Vladimir Putin y Medvedev, tanto en Moscú como en la ciudad de San Petersburgo, en confirmación de que los nexos pueden ampliarse tanto a nivel central como regional.

Si bien los intercambios en materia política fueron significativos, destacó la exploración de proyectos nuevos y el estímulo a los acordados, en las esferas de la economía, comercio e inversiones.

Saltó a la vista el diálogo directo y seguramente promisorio del encuentro del Primer Mandatario de la República de Cuba con empresarios rusos.

Además de valorar planes de exportaciones de productos y servicios de la nación caribeña al gigantesco mercado euroasiático, la parte cubana disertó sobre las posibilidades internas, sobre todo en la Zona Especial de Desarrollo de Mariel.

En general, el número de inversiones de empresarios rusos en Cuba y en el referido enclave es limitado, a pesar de la importancia otorgada por La Habana a que actores foráneos traigan aquí capitales y tecnologías.

Llamó la atención la disposición de hombres de negocios de Rusia de montar ensambladoras en la mayor de las Antillas, donde existe una mano de obra calificada.

Otro ángulo sugestivo de la reunión fue la presencia de varios ministros antillanos y de representantes de notables entidades rusas.

Son los casos de empresas energéticas como Transneft y Zarubezhneft, bancos, la automotriz GAZ e InterRao y la Empresa de Ferrocarriles.

A los interesados oyentes de la exposición del Jefe de Estado de Cuba les resultó alentadora la reafirmación de que el país resguardará los intereses de todos los inversionistas, incluyendo los rusos.

La ratificación llegó oportunamente a la mesa de negociación porque Estados Unidos recrudece su bloqueo, en cuyo arsenal figura ampulosamente la Ley Helms-Burton y su capítulo III.

Ese acápite permite demandas de ciudadanos en Estados Unidos, cuyas propiedades fueron nacionalizadas en Cuba, y busca minar la confianza de potenciales inversionistas en el archipiélago caribeño.

De manera que al evaluar los alcances de la permanencia de una nutrida delegación gubernamental cubana en Rusia salen a la luz derivaciones trascendentales.

Se vislumbra el aumento de proyectos en la nación caribeña en transporte, energía, turismo e industria y de más exportaciones desde La Habana a la nación euroasiática.

Editado por Maite González Martínez



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