Cuba ante la amenaza de los fenómenos climáticos extremos
Por Pedro M. Otero Cabañas
La Defensa Civil de Cuba activó los Puestos de Mando de las provincias orientales ante la tormenta Isaac, cuyo mayor peligro es el volumen de agua que lleva consigo. Las lluvias amenazarían, en este caso, con desbordar presas y ríos, con la consiguiente pérdida económica y eventualmente humana, si no se toman las medidas de protección correspondientes.

El paso de Isaac por esa área revive la saga de los huracanes en Cuba, cuya situación geográfica en medio del Mar Caribe la convierten en tránsito de muchos de las tormentas y ciclones que avanzan por la zona de este a oeste.
De acuerdo con las estadísticas, en esta área la frecuencia aproximada de los ciclones es al menos de 1 de cualquier categoría cada dos años, así como una penetración del mar significativa cada 3.
Entre los huracanes más nefastos que se recuerdan figura el Flora, que depredó la porción oriental de Cuba en octubre de 1963 con vientos de hasta 220 kilómetros por hora.
Flora clasificó como el peor desastre natural ocurrido en Cuba. Azotó todas las actuales provincias orientales y se movió en forma de lazo sobre Las Tunas, Granma, Holguín y Camagüey. El meteoro inundó casi toda la región. En 93 horas dejó caer 1 840 milímetros de agua. Flora causó la muerte de casi 2 000 personas y daños económicos incalculables.
Pero entonces el sistema de defensa civil de Cuba no tenía la eficacia que actualmente posee. Había sido creado un año antes del ciclón Flora y carecía de experiencia y de una bien estructurada organización para dar respuesta a fenómenos meteorológicos extremos.
Los eventos de cada año, sin embargo, lo fueron perfeccionando y hoy la Defensa Civil Nacional de Cuba, con réplicas en cada provincia, municipio y circunscripción, constituye un referente para América Latina y demás países del Tercer Mundo.
Este 2012 los cubanos celebraron el medio siglo de la Defensa Civil, convertido en uno de los instrumentos de movilización más eficientes del país, puesto a prueba cada año en disímiles tareas.
Entre las primeras causas que activa ese mecanismo en Cuba figuran los ciclones, las lluvias intensas y las penetraciones del mar.
Gracias al caudal de conocimiento acumulado a lo largo de estos años, la DCC ha podido lidiar con eficacia ante estos fenómenos y por tanto, reducir al mínimo las pérdidas humanas y materiales.
La tormenta Isaac pondrá en evidencia una vez mas la eficacia de esa institución, cuyos mandos territoriales vienen informando a la población por todos los medios de prensa de la trayectoria del fenómeno climático, sus características principales y las medidas necesarias para evitar mayores perjuicios
Ya esa institución ha lidiado con los peores huracanes de los últimos años, entre ellos los destructivos Ivan, en el 2004, así como Katrina y Wilma, en el 2005, que no solo causaron estragos en Cuba, sino en todo el gran Caribe, así como en zonas del sur de Estados Unidos.
La temporada ciclónica en Cuba se extiende de junio a noviembre. La de este año ha sido considerada normal o poco activa por los expertos. Aún así los mandos de la defensa civil en cada provincia están permanente avisados.












Especiales 


