Si la persuasión no es atendida, la ley se impone para frenar la Covid-19

La Policia Nacional Revolucionaria atento a que se cumplan las normas en la lucha contra la Covid-19. Imagen / Radio Bayamo

Por: Roberto Morejón

Autoridades de salud en Cuba, médicos, enfermeros, asistentes en lugares de aislamiento y quienes aseguran avituallamientos, trabajan en La Habana con bríos y casi sin descanso para revertir la tendencia alcista de casos del nuevo coronavirus.

Pasadas dos semanas con impedimentos adicionales de movimiento, la capital cubana descendió en las estadísticas, aunque perduran contagios en los 15 municipios.

Con la notable cifra de más de cuatro mil exámenes diarios de muestras en laboratorios para confirmar la presencia de la COVID-19, la principal ciudad de esta nación caribeña constata la existencia de focos y eventos.

Para neutralizarlos actúan tesoneramente los trabajadores de la salud, quienes enfatizan en encuestas epidemiológicas, buscan contactos de individuos confirmados con la enfermedad y realizan intervenciones terapéuticas en zonas de riesgo.

Se trata de patrones cotidianos de abnegación, entrega, destreza profesional y valentía.

Pero algunos ciudadanos miran erróneamente hacia otro lado e ignoran las descarnadas advertencias de los expertos.

Resulta difícil entender la presencia aún de personas en las calles en horarios nocturnos con restricciones estrictas de desplazamientos.

Igualmente resultan llamativos la incorrecta utilización de mascarillas, organización de fiestas, juegos de adolescentes en las calles y alteraciones del orden público.

Millones de ciudadanos en Cuba, incluyendo por supuesto residentes en La Habana, que llevan medio año cumpliendo rigurosamente juiciosas disposiciones higiénico-sanitarias, preguntan por qué los apáticos perseveran en contravenirlas.

Las autoridades aplican atinadamente la letra de una disposición legal propia de tiempos de epidemia.

Hasta la fecha se presentaron en La Habana 989 causas, realizado 985 juicios y sancionado a más de mil personas por reiteradas y graves transgresiones, además de la aplicación de multas.

Es de esperar que los restantes días del mes en curso con la continuidad de las restricciones especiales, los díscolos y negligentes recapaciten y ganen cordura.

Ellos ignoran el sacrificio de tantos profesionales, obreros y asistentes que tratan de arrancarle fallecidos, graves y críticos a la cruel pandemia.

Los indisciplinados NO toman en cuenta que también se exponen a causa de la alta transmisibilidad de la COVID-19 y el elevado número de personas asintomáticas.

Editado por Maite González Martínez



Comentarios


Deja un comentario
Todos los campos son requeridos
No será publicado
captcha challenge
up