Oscuro poder financiero

Por: Guillermo Alvarado

El narcotráfico es una actividad criminal de carácter básicamente transnacional, que no solo abarca una gran diversidad de operaciones sino que impone a diversos países roles diferentes a nivel regional, debido sobre todo a las fabulosas ganancias que genera.

De acuerdo con un estudio realizado por Carlos Kaplan, publicado en la Revista Mexicana de Derecho Comparado, desde que esa plaga se instaló a gran escala en América Latina, hace unas tres o cuatro décadas, ha ocurrido una suerte de división internacional y regional del trabajo.

Hay grupos, y países, especializados en la producción de las materias primas; la fabricación industrial de las drogas; su traslado desde el sur del continente hacia Estados Unidos donde radica el mayor mercado de consumo; su distribución y la recolección y tratamiento de las sumas de dinero que aporta.

Kaplan señala que Estados Unidos juega un importante papel en este tramado por su múltiple función de consumidor, productor,  importador y exportador; blanqueo de dinero, proveedor de insumos químicos, armamentos, tecnología de transporte y comunicación y, sobre todo, de receptor de beneficios.

El tráfico de drogas genera una potente economía criminal, que se enlaza y se confunde muchas veces con la legal, lo que hace más difícil su combate.

La víspera el diario La Jornada publicó informaciones de la Unidad de Inteligencia Financiera, UFI, de la secretaría de Hacienda, donde se revela que sólo entre 2016 y 2018 las principales mafias obtuvieron en ese país una ganancia de UN BILLÓN de pesos mexicanos.

Traducido a dólares estadounidenses esto significa la suma de 45 mil 989 millones y medio, a la tasa de cambio del 22 de septiembre.

La UFI advierte que esto solo concierte a la actividad de 19 organizaciones delictivas y que la cantidad será seguramente mucho más grande cuando se revisen cuidadosamente todos los datos.

Durante ese período,  la administración de Enrique Peña Nieto mantenía la guerra contra el narcotráfico que inició Felipe Calderón Hinojosa en su sexenio, de 2006 a 2012, por presiones de Washington.

Curioso combate que si de algo sirvió, fue para imponer el poder de los narcos en casi todo el territorio mexicano, y donde las armas para los dos bandos las puso Estados Unidos y los muertos fueron a cuenta de ese hermano pueblo.

Imagínense ustedes con ese poder económico cuántas conciencias, cuántas voluntades y apoyos de funcionarios, políticos y hasta gobernantes se pueden comprar, o alquilar, en muchos lugares del mundo.  México está iniciando el combate a esa colosal fuerza financiera criminal y hace falta que ese ejemplo se siga en Asia, Europa y, por supuesto, en Estados Unidos.

Editado por Maite González Martínez



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