Atisbos de poner al desnudo injerencia de la OEA en Bolivia

Por: Roberto Morejón

Si bien son muchos, en Estados Unidos y en la Bolivia regida por un gobierno de facto, los opuestos a exámenes del papel de la OEA en el golpe de estado de 2019, a ratos se registran atisbos.

Los representantes Jan Schakowsky y Jesús García pidieron a la Cámara estadounidense una indagación acerca de la gestión de la OEA durante la consulta electoral en Bolivia.

Según los observadores de la entidad hemisférica, allí el presidente Evo Morales intentó reelegirse mediante fraude.

Esa eventualidad, negada por el imputado quien incluso invitó a investigaciones imparciales, fue utilizada por la extrema derecha racista para lanzar hordas a las calles y asestar un golpe de estado.

Los congresistas estadounidenses dicen estar inquietos ante la posibilidad de que los aportes de los contribuyentes se usen para derrocar a gobiernos electos democráticamente.

Los parlamentarios quieren saber más de la operación de la OEA y el auspicio de la administración de Donald Trump en el cambio de régimen en la nación sudamericana.

No es la primera vez que en Estados Unidos se interesan por revelar la verdad sobre la polémica intervención de la OEA en Bolivia.

The New York Times calificó en junio último de análisis “defectuoso” el acometido por la entidad hemisférica después de las elecciones en Bolivia el 20 de octubre.

Las alegaciones de la OEA acerca de un supuesto timo constituyeron el fundamento político del golpe y continuaron durante meses, destacó recientemente el diario británico The Guardian.

Pero NO proporcionó evidencia para apoyar sus acusaciones, porque NO hubo ninguna, acotó la publicación.

Pero sí existieron certidumbres de la participación estadounidense en el complot contra el entonces gobernante Movimiento al Socialismo, en Bolivia.

Según Los Ángeles Times, Carlos Trujillo, embajador de Estados Unidos ante la OEA dirigió un mensaje al equipo de monitoreo del bien llamado ministerio de colonias para informar sobre un fraude generalizado.

Gracias a que la gran prensa corporativa prefiere esconder las tortuosas maniobras contra el primer presidente indígena de Bolivia, son exiguos los intentos de descifrar lo ocurrido.

Está por ver si la OEA se prestará a obstaculizar ---junto al régimen de facto--- el desarrollo de los venideros comicios y truncar el afán de los bolivianos de elegir libremente a su próximo gobernante.

Editado por Maite González Martínez



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