Bukele forja simpatías artificiales mientras desatiende críticas

Imagen ilustrativa.

Por: Roberto Morejón

La primera manifestación de salvadoreños contra el gobierno de Nayib Bukele evidencia el creciente de disgusto hacia el Presidente, si bien maneja hábilmente la opinión pública.

Trabajadores municipales y alcaldes reclamaron la entrega de 75 millones de dólares de un fondo de desarrollo, en un acto inusual en 15 meses de mandato de Bukele.

A la demostración se sumaron representantes de comunidades con proyectos paralizados por carencia de recursos.

La incursión en las calles coincidió con la denuncia de una veintena de jueces ante un relator de la ONU.

Los firmantes de una carta se refirieron a lo que llamaron graves violaciones a la independencia judicial, atribuidas al gobierno y al Presidente de El Salvador.  

Con anterioridad, sectores universitarios exigieron al ejecutivo cesar lo que calificaron de protección a la Fuerza Armada para evitar el examen de archivos comprometedores sobre la represión.

El malestar en sectores de la vida pública tuvo su inicio cuando en febrero último Bukele ordenó a militares entrar por la fuerza en la Asamblea Legislativa , a fin de aprobar su polémico plan de seguridad.

El procedimiento incluye, según sus críticos, un pacto con las peligrosas pandillas, razón por la que la tasa de homicidios bajó en El Salvador, sin que el fenómeno sea analizado desde sus raíces económico-sociales.

Pero el controvertido estadista también es blanco de otras imputaciones.

Sus enfrentamientos públicos con la Corte Suprema , la negativa a ser controlado, toma de decisiones verticales y deterioro de los procesos institucionales, merecieron la atención de grupos políticos y sociales.  

Para calzar la ascendente imagen de autoritarismo, el estadista enfrentó el aumento de los casos de COVID-19 con la creación de sitios de contención con condiciones insalubres.   

Ahora bien, la progresión de sus detractores no amilanó al presidente Nayib Bukele, quien incrementó su hábil manejo de la opinión ciudadana.

Con profusa utilización de la red social Twitter como Donald Trump a quien visitó en la Casa Blanca , Bukele aprovecha a su favor el descenso de la tasa de homicidios, sin revelar hasta dónde llegó con su política de seguridad.

También prosiguió sus diatribas contra políticos tradicionales porque gana seguidores.

No se sabe cuánto podrá jugar Bukele a forjarse un perfil simpático en tanto acumula problemas sin solucionar.

Editado por Maite González Martínez



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