Controvertida óptica de gobernantes latinoamericanos de derecha

Por: Roberto Morejón

Los gobernantes latinoamericanos de derecha reaccionaron con curiosa moderación ante la revuelta de los seguidores de Donald Trump en Washington, en contraste con sus precipitadas intromisiones en los asuntos internos de ciertos países.

Si bien la mayoría de los aludidos condenaron, mostraron preocupación o rechazaron la violencia en el Capitolio en la capital estadounidense, llamó la atención que NO pasaran de tales términos.

Es cierto que los estadistas conservadores en países al sur del Río Bravo NO perdieron oportunidad para ensalzar lo que consideran la meca de la democracia, ostentada por Estados Unidos.

Sin embargo, callaron después, evidentemente alarmados por la convulsión próxima a asonada en la nación norteña, de donde reciben señales sobre cómo conducirse, junto a alusiones a su egregio disfrute de libertades.

Solo el ultraderechista presidente brasileño, Jair Bolsonaro, rompió la línea de sus pares defensores del neoliberalismo.

Bolsonaro se inhibió de condenar el ataque de los forajidos al bastión de la institucionalidad en Estados Unidos, tal vez a sabiendas de que actuaron así porque el presidente Trump exacerbó sus ánimos.

Es más, el Primer mandatario del gigante sudamericano aludió al supuesto fraude en las elecciones en Estados Unidos, con lo que plagió la tesis nunca probada de su ídolo, Donald Trump.

Ahora bien, ninguno de los estadistas de derecha de países de América Latina se aventuró a ir más lejos en relación con los vergonzosos desmanes de extremistas en Washington. 

Prefirieron pasar por alto que los asaltantes se manifestaron así como prueba de la división en la sociedad estadounidense, ahondada por la actitud y oratoria incendiarias del magnate republicano.

Gobernantes latinoamericanos admiradores del mercado a ultranza optaron por mirar hacia otro lado a pesar de la inclinación golpista de Trump de mantenerse en el cargo bajo cualquier circunstancia.

Se trata de una realidad para la que los paladines de derecha de Nuestra América no tienen ojos, en contraste con su injerencia, desmesuras y conspiraciones con respecto a Venezuela.

Recato acerca de los sucesos en Washington y órdenes a Caracas sobre lo que debe hacer, parecen defender los gobernantes retrógrados de nuestra región.

El conocido doble rasero a pesar de lo cual reclaman que los llamen amantes genuinos de la democracia. 

Editado por Maite González Martínez



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