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Amor, no discriminación

En los Círculos y Casas de Abuelos, los cubanos realizan múltiples actividades que contribuyen a elevar su calidad de vida.

En los Círculos y Casas de Abuelos, los cubanos realizan múltiples actividades que contribuyen a elevar su calidad de vida.

Por Martha Ríos

Cuando el mundo celebra este 1º de marzo una jornada contra la discriminación, me llega a la memoria una frase del luchador estadounidense por los derechos sociales, Martin Luther King que reza: “NO hay nada que envilezca más al hombre que permitirse caer tan bajo como para odiar a alguien”.

Sí, porque ese flagelo que supone el trato desigual de una persona o un grupo de ellas a quienes creen inferiores, de acuerdo a los patrones que sustentan sus concepciones, no es más que una manifestación de desprecio y odio a los semejantes.

Como se sienten poseedores de la verdad absoluta, siempre arremeten de manera violenta contra sus víctimas dejando en ellas un trauma físico y psicológico.

Es que un gesto despectivo, una burla, una frase humillante, despojar a un individuo de sus derechos elementales son manifestaciones tan agresivas como la peor de las golpizas.

Estos comportamientos tan lacerantes han perdurado en el tiempo y se han enraizado con fuerza como algo inherente ya a la vida moderna.

Existe discriminación por la edad, género, color de la piel, discapacidad, origen, condición social o económica, nivel de escolaridad, cultural, orientación sexual, estado civil, religión o ideología.

Los ancianos: unos de los más vulnerables

Uno de los sectores poblacionales más vulnerables son los adultos mayores, muchas veces incomprendidos por las personas en su plena madurez física y mental.

Algunos llegan a tener conductas discriminatorias con ellos, sin tener en cuenta que alcanzarán la edad de sus padres o abuelos, con carencias y caprichos incluidos.

Amor y no discriminación debe primar en la sociedad, desde la célula fundamental que es la familia, hasta la macro estructura. De eso se trata, pues llegar a la ancianidad no implica exclusión.

Velar por el más viejo es responsabilidad de todos en el hogar: satisfacerle sus necesidades de alimentación, aseo, atención médica...

Las personas de la Tercera Edad tienen que tener un espacio, mantener sus costumbres y que se les tengan en cuenta en las decisiones, como a los demás, son derechos de los que no se les puede privar.

De no ser así se les estaría discriminando. Los familiares, por cercanos que sean, no tienen por qué quitarles a los ancianos sus bienes; al contrario, tienen que respetárselos, y además crearles condiciones acorde a sus discapacidades.

Cuba ante el envejecimiento de su población

La mayor isla de Las Antillas con poco más de 11 millones de habitantes, es el país más envejecido de América Latina donde la cifra de mayores de 60 años sobrepasa los dos millones, de ellos, alrededor de mil quinientos son centenarios.

Aquí existen leyes que los amparan, y programas estratégicos, perfectibles todos, para que alcancen una longevidad activa, productiva y feliz.

El Estado cubano protege, mediante la asistencia social, a las personas de la Tercera Edad sin familiares o con muy pocos recursos.

En materia de salud pública, les asegura atención médica gratuita y especializada, en todos los niveles, sin distinción de sexo, raza, credo u origen.

Frente al acelerado envejecimiento de la población, el Gobierno trabaja para mejorar las condiciones de los hogares de ancianos, proyecta otros, e incrementará la cantidad de Círculos y Casas de Abuelos, pues solo funcionan cerca de 4 mil.

A estos espacios acceden los que tienen capacidad motora, y están necesitados de compañía mientras sus familiares cumplen la jornada laboral, en unos casos; y a quienes aplasta la soledad total, les llenan ese vacío.

Allí también reciben la visita frecuente de un especialista en Geriatría que chequea sus padecimientos crónicos.

Por un módico precio mensual, desayunan, meriendan, almuerzan, ven la televisión, realizan juegos de mesa, de participación, leen, hacen ejercicios y trabajo socialmente útil, actividades que contribuyen a su rehabilitación física y mental.

Las excursiones a sitios recreativos e históricos son de las acciones que más motivan a quienes peinan canas cuando se afilian a Círculos y Casas de Abuelos. Estas igualmente constituyen formas de socialización de ese grupo etario.

De esta manera se le alarga el validismo lo cual conlleva a una existencia con calidad.

En cualquier caso, el propósito de la familia, la sociedad y el Estado debe estar dirigido a respetar los derechos de los más viejos, que es una forma de no discriminarlos.  

La edad sólo debe coronar el enorme mérito que tienen por haber vivido, procreado y llevar sobre sus espaldas la historia de una generación.

 

Editado por Martha Ríos
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