Mayor exigencia y racionalidad en Universidades cubanas
Transcurrida la primera semana de clases, los estudiantes de nivel superior en Cuba se percatan del aumento del rigor, tanto desde el punto de vista de la disciplina como de la calidad de las clases, a fin de formar profesionales más integrales
.En un país con más de un millón de graduados universitarios en 50 años de Revolución, se sumaron en esta esta académica a las aulas 180 mil educandos, de ellos 27 mil de nuevo ingreso.
Si bien existen limitaciones materiales como resultado de la condición de país pobre, bloqueado y expuesto a la recesión internacional, los 67 planteles de altos estudios en Cuba iniciaron sus labores con toda normalidad, al garantizarse la infraestructura básica.
Con esa cobertura material se aspira a impulsar un año lectivo más afianzado en el aspecto formativo y que las Universidades concreten, cada vez con más asiduidad, las respuestas pertinentes a determinadas necesidades de la economía, los servicios y la sociedad.
Las Universidades cubanas están distanciadas de cualquier práctica tendente a formar profesionales de élite, divorciados de la realidad política y económica de la nación, América Latina y el Caribe y el mundo.
Para el ministro cubano de Educación Superior, Miguel Díaz Canel, las escuelas de más alto horizonte técnico deben caracterizarse por ser revolucionarias, participativas, dinámicas y creativas.
En efecto, NO se concibe en un país con restricciones materiales impuestas fundamentalmente a partir de acciones externas, la instrucción de alumnos de la enseñanza superior apáticos o ajenos a los momentos de transformación que se aplican.
Mucho más cuando los centros de poder en Occidente suelen intentar la atracción de los jóvenes en formación profesional en diversas latitudes, a quienes pretende deslumbrar con el consumismo a ultranza imperante en el Norte industrializado.
Para robustecer la enseñanza superior aun en medio de limitaciones financieras, las Universidades cubanas aplican políticas encaminadas a una mayor racionalidad de los recursos, eficiencia superior y organización acabada.
A esa exigencia creciente que hoy se respira en las escuelas de nivel superior contribuye la aplicación de exámenes de ingreso acorde con los requerimientos de ese ámbito de enseñanza.
Aunque todavía en esos recintos se requiere de una matrícula mayor en las escuelas pedagógicas y las formadoras de especialistas en la rama agropecuaria, es palpable que las alternativas de estudio se vinculan más a las necesidades del país.
Con la vista puesta en forjar profesionales cada vez más calificados, humanistas, de paz y con elevada noción del decoro, los directivos y profesores de las Universidades cubanas saben que tienen una elevada responsabilidad ante la sociedad, y están dispuestos a NO defraudar esa confianza. FIN












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