Venezuela, elecciones en campo minado

por Guillermo Alvarado
Autoridades electorales venezolanas aceleran los preparativos para los comicios legislativos del 6 de diciembre, en medio de un clima enrarecido por las maniobras de grupos opositores y la derecha más reaccionaria de ese país, que insisten en crear incertidumbre y dudas entre la población acerca de la rectitud de ese proceso.
En numerosas ocasiones se ha confirmado, y el presidente Nicolás Maduro lo ratificó la víspera, que el sistema de votaciones en la Patria de Bolívar es uno de los más seguros, rápidos y confiables del planeta, y así quedó demostrado en recientes eventos.
"Está blindado frente a fraudes y frente a mafias de cualquier tipo", dijo Maduro en referencia a todo el aparato que permite votar en cuestión de minutos con total transparencia y que, además, está abierto a la observación de cualquier grupo que arribe al país sudamericano con buenas intenciones y un afán de colaborar con el desarrollo de la democracia.
Los partidos opositores, sin embargo, insisten en perturbar el clima y muestra de ello fue la negativa a firmar un compromiso de respetar los resultados, cualquiera que estos sean, como lo propuso recientemente la misión de observadores de la Unión de Naciones Sudamericanas.
Ya antes de la cita con las urnas la llamada Mesa de Unidad Democrática está mostrando su estrecho pensamiento de que, para ellos, la democracia sólo es buena cuando ganan, pero desaparece si el voto popular les es contrario.
Un evento preocupante fue la muerte del presunto líder opositor Luis Manuel Díaz, asesinado a balazos tras un acto electoral en el estado Guárico y que de manera irresponsable y apresurada se le achacó a fuerzas gubernamentales, sin presentar ningún tipo de prueba.
Llama la atención que numerosos políticos, conocidos por sus posturas intransigentes de derecha, entre ellos el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, se dieron sospechosa prisa en condenar este hecho y atribuirlo a violencia política preelectoral, cuando los datos objetivos apuntan hacia algo totalmente diferente.
Resulta ser que el fallecido contaba con un abultado prontuario policial y era miembro de una banda dedicada al robo, la extorsión y el secuestro y tenía conflictos con otros grupos mafiosos del lugar y sólo hacía un par de meses se había integrado a una filial municipal del partido Acción Democrática.
Ese es el señor que Rajoy, y otros de su especie, intentan ahora disfrazar como mártir de la oposición venezolana, en su frenético intento por minar el campo en que se desarrollarán las elecciones y desprestigiar de antemano sus resultados.
Históricamente son los grupos de derecha quienes han practicado la violencia en ese país desde que el fallecido presidente Hugo Chávez llevó al poder a la Revolución Bolivariana. Muestras de sobra hay a lo largo de estos años y sólo las ignoran los que están empeñados en no ver.
Serán días tensos los que faltan para los comicios, cuando debe primar la madurez, el voto responsable y, por encima de todo, el respeto a la voluntad de los ciudadanos que decidirán el curso de los acontecimientos.

















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