Unas semana después del terremoto, Ecuador está en pie de lucha

Imagen ilustrativa. (Archivo)

Por: Guillermo Alvarado

Una semana después del violento terremoto que devastó parte de la región costera de Ecuador, se desvanecen prácticamente las esperanzas de encontrar sobrevivientes debajo de los escombros, mientras el país se mantiene en pie de lucha para superar los daños, atender las múltiples necesidades de las víctimas y prepararse para la prolongada etapa de reconstrucción.

Hasta el momento las autoridades han informado de alrededor de 600 fallecidos, pero la cifra puede crecer en la medida que avancen las tareas de limpieza, sobre todo en las provincias de Manabi y Esmeraldas, y en particular las ciudades de Manta, Portoviejo y Pedernales, que fueron las más dañadas.

La población se mentiene en vilo por las constantes réplicas del sismo, algunas de hasta seis grados o más en la escala de Richter, por lo que mucha gente ha optado por dormir a cielo abierto, cuando es posible conciliar el sueño.

De acuerdo con el instituto Geofísico de Ecuador, puede seguir temblando durante varias semanas, incluso meses, como consecuencia de la energía liberada por el rozamiento de las placas de Nazca y Sudamérica, responsables de la tragedia.

Hasta el país hermano han arribado brigadas de apoyo médico y salvamento desde numerosas naciones de la región, entre ellas Venezuela, Colombia, Perú, México, Chile y Bolivia, así como del otro lado del Atlántico, como Suiza y España.

Respecto a Cuba, unos 700 especialistas de la salud ya estaban allí en el momento del violento terremoto y tres de ellos perdieron la vida cuando el edificio donde vivían se derrumbó en la localidad de Pedernales.

No en balde el presidente Rafael Correa, quien está al frente de las operaciones desde su retorno desde El Vaticano donde se encontraba al momento del drama, calificó a Cuba como « campeona de la solidaridad ».

Al grupo de trabajadores se les sumó una brigada del contingente Henry Reeve, especialista en desastres y graves epidemias, así como un equipo de rescatistas.

Una vez superada la primera etapa de la emergencia vendrá luego la pesada carga de la reconstrucción, una tarea que según adelantó el mismo Correa tomará años e innumerables recursos.

El reto ocurre en medio de una coyuntura económica adversa tras la caída de los precios de las materias primas, de manera particular los energéticos, que afectan  a muchos pequeños Estados productores, entre ellos precisamente a Ecuador.

Además, el gobierno ha visto mermadas sus posibilidades de sumar recursos internos debido a la retrógrada posición de la derecha opositora y los sectores más adinerados, empecinados en frenar varios proyectos fiscales del ejecutivo.

Entre ellos figura el impuesto sobre las herencias, según el cual si una persona recibe propiedades o valores por determinada cantidad en dólares, debe tributar al Estado. Otro es aplicar una tasa especial cuando un terrateniente vea incrementado su patrimonio gracias a una obra pública realizada cerca de sus terrenos, lo que evidentemente mejora su precio.

La tacañería propia de los ricos, junto a la postura genuflexa de políticos conservadores han privado a Ecuador de valiosos recursos, que ahora podrían estar al servicio de todos aquellos que sufren las consecuencias de los caprichos de la naturaleza pero que, a pesar de todas las dificultades, no quedarán abandonados a su propia suerte, si bien no todo será fácil en el futuro inmediato. FIN

Editado por Maite González Martínez



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