Magia amorosa a lo Cubano.
Por Teresita Martínez
Para conquistar al ser deseado y garantizar la dicha conyugal imperaron en Cuba místicas prácticas y supersticiosas formulaciones. La mayoría de ellas pasaron al olvido; otras, conservan su vigencia.
El uso de la “magia amorosa” en el caribeño país es el tema de esta reseña que, en nombre de Radio Habana Cuba, les ofrezco en ocasión del “Día de los Enamorados”.
Como no hay relación de pareja sin previa conquista, a las mujeres se les recomienda añadir al polvo facial un poquito de canela molida.
En la Mayor de las Antillas esa aromática especia, de propiedades afrodisíacas, está presente en las ofrendas a Ochún, diosa orisha del amor la cual sincretiza con la Virgen de la Caridad del Cobre, la Patrona de Cuba.
Gerardo Ariosa, un criollo con 85 años de vida y experiencia, asegura que el uso de la canela no es exclusivo de las féminas. También los hombres pueden servirse de ella si de seducir se trata. ¿Cómo? Pues añadiéndola en ramas al perfume empleado cuando van de conquista.
El matrimonio tiene su antesala en el noviazgo. Por ello, durante esa etapa las aspirantes a esposas deben hacer galas de sus habilidades culinarias, pues el amor también “entra por la cocina”.
Numerosas ancianas cubanas coinciden en afirmar que el dulce llamado “arroz con leche” y las natillas polvoreadas con bastante canela son formas de hechizar a los hombres a través del paladar.
Madre de 4 criollas las cuales “salieron del hogar muy bien casadas”, Felicia Méndez asevera que los dulces de frutas en almíbar con algo de miel de abeja, canela, jengibre y polvo de albahaca morada seca impulsan al casorio al más indeciso pretendiente.
También esa octogenaria cubana recomienda a las jovencitas que nunca se dejen barrer los pies, pues quedarán solteronas.
A quienes cumplieron 30 años de edad y aún no han encontrado esposo, Felicia aconseja baños con miel y perfume diluidos en agua, a la que añadirán pétalos de flores blancas. Si son de azucenas, mucho mejor.
También llevarán un detalle amarillo en ropas o adornos para ganar el favor de la orisha Ochún. Cada 13 de junio, deben encender una vela y dedicarla a San Antonio, el santo casamentero.
A través de los colonizadores españoles llegaron a Cuba numerosas tradiciones relacionadas con las bodas , aún vigentes.
Las mujeres del país caribeño siguen sumando a sus galas nupciales algo viejo, un detalle de color azul en la ropa interior y un objeto prestado por una amiga, quien deber ser dichosa en su vida.
Aconsejadas por madres y abuelas, la mayoría de las novias cubanas descartan los aretes o collares de perlas pues éstas significan lágrimas de infelicidad.
Los cubanos conservamos la costumbre de lanzar granos de arroz a los recién casados. Ello les representa goce y prosperidad.
Para que sus hijos triunfaran en el escarceo amoroso durante la luna de miel, numerosos padres de la Cuba colonial colocaban en el equipaje del novio una botella con el llamado “vino del amor”.
De elaboración casera, ese licor combina vino tinto, canela, vainilla, ciruelas pasas y raíz de macio, planta considerada el jengibre del trópico. Tras 4 meses de añejamiento, la mezcla era filtrada y endulzada con miel de abeja.
También la novia debía beber una copita de la estimulante bebida para librarse de miedos e inhibiciones.
Mantener cerradas las puertas de escaparates y closet para evitar escapes de la dicha conyugal y no colocar tijeras sobre el lecho, pues ello cortaría los lazos matrimoniales, son consejos dados por madres y abuelas a los recién casados.
Durante siglos pasados, las mujeres celosas siempre tenían a mano la oración a San Alejo, plegaria que empleaban para aislar a sus maridos de potenciales amantes.
Consejos y místicas prácticas relacionadas con el amor están en la memoria de los ancianos de Cuba, siempre prestos a difundirlas con el sano afán de abrir senderos a la felicidad.
(Fuentes: Conversaciones con ancianos y tradiciones orales)












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