Antonio
Guerrero Rodríguez
Nació el 16 de octubre de 1958 en Miami. Sus padres son Antonio Guerrero Cancio, fallecido, y Mirta Rodríguez Pérez, quienes a pocos días del triunfo de la Revolución, en 1959, deciden regresar a Cuba e incorporarse a la nueva sociedad. Su historia estudiantil comienza en 1962, con un desarrollo en ascenso en todos los niveles educacionales y participación en actividades extraescolares, con interés especial en deportes como el béisbol y el fútbol. Al concluir sus estudios preuniversitarios obtiene una beca para estudiar ingeniería en construcción de aeródromos, en la antigua Unión Soviética. En 1983 se gradúa con un alto índice académico y 5 puntos en la tesis de grado. A su regreso a Cuba comienza a trabajar en Cubana de Aviación como especialista en arquitectura de aeródromos y se le encomienda las obras de ampliación de la pista del aeropuerto "Antonio Maceo", en la oriental Santiago de Cuba. Contrae matrimonio con Delgis Cabrera Puentes, con quien tuvo a su hijo mayor, Antonio Guerrero Cabrera, Tonito, quien hoy tiene 16 años de edad y reside, junto a su madre, en Santiago de Cuba, donde estudia el décimo grado. En 1991 se casa con la ciudadana de origen panameño Niccia Pérez Barreto y ambos se van a vivir a Panamá. Allí nació su segundo hijo, Gabriel Eduardo Guerrero, quien en la actualidad tiene 8 años de edad. Posteriormente Antonio Guerrero se traslada a Estados Unidos, donde desempeña varios trabajos eventuales, hasta que a través de la bolsa le ofrecen un empleo temporal como jardinero en la Estación Aeronaval de Cayo Hueso. Así fue que conoció a la norteamericana Margaret Bécquer, Maggy, con quien convivió varios años y contrajo matrimonio en 1998. Durante su permanencia en los Estados Unidos actuó en silencio, tratando de evitar las acciones terroristas que han organizado, financiado y ejecutado contra Cuba los elementos de la extrema derecha anticubana en Miami. El 12 de septiembre de ese propio año Antonio Guerrero fue detenido junto a otros cuatro compatriotas por el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos. Durante 17 meses y 48 días se le mantuvo en confinamiento en solitario, aislado de sus otros compañeros y de los demás presos. En un juicio con evidente carácter político, Antonio Guerrero fue sancionado a cadena perpetua y a 10 años de prisión, por los supuestos delitos de conspiración para matar y ser agente extranjero no declarado. Cumple sus condenas en la cárcel de máxima severidad de Florence, estado de Colorado. En su caso se violan la quinta y sexta enmiendas de la Constitución norteamericana, referentes al debido proceso y a un juicio rápido e imparcial. No se cumplen, además, el Reglamento del Buró de Prisiones de los Estados Unidos y las reglas mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento a los Reclusos, al negársele a Antonio en reiteradas oportunidades el derecho a la asistencia médica. Durante su confinamiento Antonio Guerrero ha escrito
numerosos poemas, en los que se refleja su confianza en el futuro y su
amor a la humanidad. Una buena muestra de su obra se encuentra en el libro
"Desde mi altura" y en el disco compacto "Regresaré",
con versos de Guerrero musicalizados por varios artistas cubanos. |
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