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Yaremis Pérez una actriz que no se pone techos

Por Milagros Coromina

“…mientras más nublado veas todo mejor porque nunca llegas a ver la supuesta cima y eso te ayuda…”

Es una suerte poder entrevistar a Yaremis Pérez, una joven actriz que es bien conocida por el público ya sea por las series  S.O.S Academia y  De amores y esperanzas; por la guajira de la telenovela Latidos Compartidos,  o en películas como Doble juego y Leontina. Es una joven con los pies sobre la tierra, que sabe con claridad a dónde va y sobre todo que se siente con la responsabilidad de una actriz, de una maestra y de una auténtica cubana.

¿Por qué la actuación?

Es lo que más me gusta. Todo lo que a mí me gusta hacer le da vueltas a la actuación, puede ser la dirección de actores, las especialidades del audiovisual, pero nunca me vi en un buró haciendo todos los días lo mismo, yo necesito cada cierto tiempo estar cambiando lo que hago, lo que no quiere decir que sea inestable.

¿Cine, teatro, televisión?

Me da lo mismo, pero ya le he tomado mucho amor a la televisión, es el medio donde más me he desarrollado. Y al cine también, al final tienen muchas cosas en común. Pero el audiovisual en general es algo que me llama mucho la atención, me gusta todo lo que gira alrededor de eso, me gustan las luces, las cámaras, la realización, el sistema productivo… El audiovisual me gusta más que el teatro realmente.

¿Te has dado el lujo alguna vez de decir que no a algún personaje?

Cuando uno tiene que decir que no a un personaje es triste, yo lo he hecho una sola vez, pero lo hice porque sentía que estaba vacío y que no había forma de llenarlo, porque yo siento que uno siempre tiene que sacarle al personaje. El guion es una guía a partir de la cual tú empiezas a nutrir y a llenar.

Has hecho humor, pero, qué te gusta más, lo dramático o las cosas humorísticas…

Todos los géneros para mí tienen una importancia similar y me gustan de igual forma. Lo que más me atrapa es el personaje en sí, puede ser humorístico o dramático. Es un problema del personaje y donde se desenvuelva.

¿Tienes alguna rutina cuando vas a trabajar?

Sí, yo normalmente me visto desde que llego al set, me maquillo, y siempre justo antes de que llegue mi escena yo voy y me siento en el set y me voy relacionando y me voy metiendo…

He sabido que estás dando clases… ¿cómo se te da? Te gusta?

A mí me gusta enseñar, me gusta el magisterio, y si es actuación más. Al principio tenía mucho temor porque tenía la técnica, la teoría, pero esta profesión es mucho de la experiencia que uno pueda tener porque ahí aprendes a llevar toda esa teoría  y ver lo que funciona y lo que no funciona. Los actores toman de todo tipo de libro y puede que lo que funcione para mí no funcione a otro actor. Es lindo porque tú también como profesor estás aprendiendo todo el tiempo, yo me nutro de ellos como ellos se nutren de mí. Las dos cosas me gusta llevarlas a la par precisamente porque mientras más experiencia tengo siento que puedo funcionar mejor como profesora.

Y de la actuación a la conducción de Pensando en 3D. ¿Qué tanto de actriz hay en la conducción, qué tanto de Yaremis?

En la conducción soy yo. Por supuesto cuando uno tiene que hacer ciertas gesticulaciones, aplicas el oficio pero sigues siendo tú.

Te gusta conducir para jóvenes.

Sí, me gusta.

Ray y tú han hecho varias cosas juntos…  ¿crees que están marcando una nueva pareja, hay química entre ustedes?

Hay mucha química, eso lo dice el hecho de que muchas veces nos hayan llamado para estar juntos, pero también creo que habrá  momentos en los que no podremos trabajar más juntos, porque hay actores con los que yo quisiera coincidir como Ray quisiera coincidir con otras actrices, por ejemplo. La experiencia mía con él ha sido espectacular, como nunca pensé, él era un actor que yo tenía ahí y pensaba alguna vez quiero trabajar con ese muchacho, pero nunca pensé que fuera así porque como personas somos distintos y tenemos cosas que no tienen que ver el uno con el otro.

¿Qué tipo de personaje de los que no has hecho te gustaría hacer, de esos duendes que uno tiene?

Yo siento que dentro de mi corta carrera he podido tocar varias ramas. Hice una vez una princesa que practicaba kung fu, me tuve que acostar en caballos, dar patadas y piñazos, tirarme de ventanas a cinco metro de altura, en fin, hice locuras. He bailado y cantado, he hecho comedia, he hecho de guajira, que era algo a lo que le tenía mucho temor porque sentía que podía pasarme. Ahora estoy haciendo un personaje histórico, la mujer de Fermín Valdés Domínguez en la película sobre los estudiantes de medicina. En fin, he hecho de todo un poco aunque sé que tengo que perfeccionar en algunas cosas.  Pero no tengo en mente ningún personaje así que quisiera hacer, no tengo ninguna obra en específico que quisiera hacer. Quiero que vengan nuevos proyectos y personajes.

¿Algún personaje te ha superado?

He tenido temor de que me superen, pero yo siento que a la vez que uno empieza a trabajar con los personajes, les vas encontrando la vuelta. No creo que uno no sea capaz de hacer las cosas porque yo pienso que a la vez que haya alguien que pueda hacer algo todos podemos hacerlo si nos empeñamos. Creo mucho en el trabajo y creo mucho en el esfuerzo y en la perseverancia. No es creerte cosas, es poner fe e ir a todas con respecto a ti.

Tony Ávila dice que hay gente que fue a la loma y no fue a la cima. Tú fuiste a la loma y subiste a la cima. Fuiste al Turquino pero también en un doble sentido: Sabes que estás en la vanguardia de los jóvenes actores en Cuba. ¿Hasta dónde te sientes como actriz y hasta dónde sientes que puedes llegar.

Yo pienso que uno no se debe poner techos, mientras más nublado veas todo mejor porque nunca llegas a ver la supuesta cima y eso te ayuda, como cuando subimos el Turquino, que no veía los carteles de los kilómetros, sabía que estaba subiendo y que lo estaba logrando pero realmente el término, no. Y después venía además una bajada que al final es parte también de lo mismo. No ser demasiado consciente de dónde estoy me ayuda a no creerme cosas, a estar siempre sana por ese aspecto. Desgraciadamente uno a veces ve cierta gente que trabaja con uno y te das cuenta de lo que tú no quieres ser y a dónde no quieres llegar. Estoy muy clara de eso, vengo de una zona humilde y quiero mantenerme así, siempre he luchado por eso, no voy a cambiar por ser otra, eso no lo voy a hacer. Eso siempre lo he tenido muy claro y la familia que tengo me ayuda a tenerlo claro también.

Si tuvieras que darle un consejo con respecto a la vida a alguien que quieres mucho, ¿qué le dirías?

Lo primero es aprender, tratar de aprender todos los días, hay que saber que uno no se las sabe todas, que hay un largo camino por delante, que de todo el mundo se aprende, que no se puede menospreciar a nadie, que hay que luchar por las cosas que uno quiere y tener las prioridades bien claras para no desviarte del camino que vale la pena seguir.

Puede haber un artista que yo admire mucho o una personalidad que yo admire mucho y de repente descubro que es un pésimo ser humano y entonces lo que es profesionalmente no vale nada, inmediatamente se cayó para el piso. Igual veo que hay gente que siempre está luchando, tratando de hacer cosas y son excelentes personas y yo los respeto por encima de todas las cosas, lleguen o no lleguen, no importa, pero están las ganas, las fuerzas para hacer las cosas.

¿Otros proyectos?

Sí, estoy en la segunda temporada de la serie Amores y esperanzas, de Raquel González, la de los abogados, que ya se está rodando y la película sobre el fusilamiento de los estudiantes de medicina que se llama Inocencia, la dirige Alejandro Gil. Estoy concentrada en eso, le tengo mucha fe, sobre todo a la película. Ahora mismo la historia es muy importante, hace falta rescatar la historia como va, sin tabúes y sin esconder nada.

Yo siento que cuando te vas adentrando en el centro y llegas a oriente  hay más sentido de pertenencia con la historia, de admiración de los sucesos y los patriotas.

Al ascender el Turquino  fuimos caminando y fuimos pasando por diferentes ciudades, te dabas cuenta de que a medida que ibas avanzando más importancia tenía hasta que ya era un evento máximo  y la gente nos apoyaba, le daba el valor real de todo lo que significaba aquello. A mí me preocupa las prioridades de los muchachos y más que yo ejerzo el magisterio. Por eso yo siento que hay que hacer películas y audiovisuales que muestren esos valores sin teque. Creo que eso hay que rescatarlo.

(Tomado del sitio digital de la Asociación Hermanos Saíz)

Editado por Pedro Manuel Otero
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