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La batalla de Las Taironas

Foto: Hispania.

Foto: Hispania.

Por: Rafael de la Morena

La Habana, 15 ene (RHC) La batalla de Las Taironas, acaecida en la occidental provincia de Pinar del Rio el 17 de enero de 1896, constituyó uno de los significativos triunfos en las más de 600 acciones bélicas del mayor general Antonio Maceo, lugarteniente del Ejército Libertador de Cuba.

La Columna Invasora, dirigida por Maceo, luego de bordear la Sierra de los Órganos llegó a la vista de la ciudad de Pinar del Río, donde los cubanos desfilaron con banderas desplegadas, al son de sus clarines.

Con los acordes del Himno Invasor, ese día se dirigieron al poblado de Las Taironas para acampar. La tropa independentista estaba integrada por mil 560 mambises, entre ellos los regimientos Céspedes y Las Villas, tiradores, asistentes y ordenanzas armados.

Los exploradores informaron sobre la presencia de una tropa española cerrándoles el paso en la cercana carretera que va desde Pinar hacia La Coloma. La infantería hispana ocupó magníficas posiciones, la zanja de la mencionada vía, un puente, dos edificios, las cunetas que utilizaron como trincheras y varias carretas.

El cuerpo armado español estaba compuesto por la Guardia Civil local con un centenar de fusileros en el camino que debían seguir los patriotas; su jefe era el teniente Manuel Lluel Martínez, connotado adversario de la causa cubana.

Pero la principal agrupación enemiga era la columna del teniente coronel Ulpiano Sanchez Hechavarría, de origen cubano. La integraban los 500 soldados del batallón de Baza y 20 guerrilleros del regimiento Isabel la Católica que tenían la tarea de conducir un importante convoy hacia el sureño puerto de La Coloma.

Las avanzadas cubanas chocaron con la vanguardia enemiga para evitar que pasaran a la carga y dar tiempo a que Maceo desplegara al resto de las fuerzas rebeldes. El jefe mambí consideró la realización de un ataque directo al centro rival, una ofensiva frontal.

El Titán de Bronce envió al escuadrón del coronel Roberto Bermúdez a penetrar las defensas rivales; la vanguardia mambisa embistió sobre la columna de Sánchez Hechavarría, pero tuvo que retroceder tras sufrir varias bajas y resultar su jefe gravemente herido.

Entonces el propio general Antonio se puso al frente de la caballería oriental y se lanzó a la carga sobre la línea de infantes. El asalto de Maceo logró fragmentar la formación española, pero cuando la reñida pelea se inclinaba a favor de los criollos, llegaron nuevas tropas enemigas de apoyo.

Eran dos nuevas columnas españolas, la del teniente coronel San Martín con el segundo batallón de Isabel la Católica y una compañía de Baza, y la del coronel Morgado con el batallón Peninsular número seis.

Maceo envió al coronel Juan Bruno Zayas con el regimiento Las Villas a enfrentar a las columnas de auxilio. Después situó la infantería cubana, integrada por 200 hombres al mando del coronel chileno Pedro Vargas Sotomayor, a una altura desde la que enviaba una lluvia de plomo sobre el batallón de Baza.

Era el momento cumbre de la batalla, casi todas las fuerzas mambisas estaban en la lidia, en la lucha combatían de ambos bandos. El empuje de los cubanos fue irresistible, el mismo jefe hispano Sánchez Hechavarría lo apreció así y ordenó batirse en retirada.

Los colonialistas fracasaron en su intento de impedir el paso de la Columna Invasora. Entonces buscaron abrigo en los cuarteles y fortificaciones artilladas de la ciudad de Pinar del Rio, totalmente derrotados.

El combate duró dos horas y fue uno de los más reñidos de la invasión a Occidente. El enemigo reconoció 48 bajas en el parte oficial, pero los simpatizantes cubanos en Pinar del Río confirmaron que fueron mayores, por lo menos dos centenares.

Las bajas de los cubanos fueron sensibles: 12 muertos y 49 heridos. Entre los primeros el coronel Pedro Ramos, jefe del regimiento Céspedes y también el médico Federico Latorre. Del Estado Mayor el capitán Borroto y el teniente Rafael Ferrer, que cayó dando un viva a Cuba Libre, y resultó gravemente herido el coronel Bermúdez.

El Cuartel General de Maceo pernoctó ese día en la finca del conocido realista Tiburcio Castañeda. Allí se realizó el inventario de las 45 acémilas capturadas, cargadas con vituallas así como con ropas, armas y municiones.

Superado este tremendo obstáculo, pocos días después arribaría a Mantua, destino final de la legendaria marcha redentora a Occidente. Debido a este fracaso de los colonialistas españoles, unido a la llegada de Maceo a Guane el 22 de enero de 1896, el capitán general Martínez Campos se vio obligado a presentar su renuncia. (Fuente:PL)

Editado por Lorena Viñas Rodríguez
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