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El cañonazo de las nueve

Imagen ilustrativa, foto archivo.

Imagen ilustrativa, foto archivo.

Por: Guadalupe Yaujar Díaz

La Habana, 26 may (RHC) Son las nueve de la noche en la capital cubana. Con cronometrada exactitud, diariamente, desde la fortaleza de San Carlos de la Cabaña, erigida a la entrada de la bahía de La Habana, se realiza una bella ceremonia conocida mundialmente como “el cañonazo de las nueve”.

Los habaneros que escuchamos el estruendo comprobamos la precisión de nuestro reloj, mientras un mar de luces ilumina la noche capitalina en la fortificación que, desde el siglo XVIII, guarda la ciudad.

La Cabaña, vecina del Castillo de los Tres Reyes del Morro, es la mayor fortaleza erigida por España en América. Integra el sistema de fortificaciones militares declaradas -en la capital cubana- Patrimonio Cultural de la Humanidad, junto al Centro Histórico de La Habana Vieja.

En ese escenario, los añejos faroles se encienden uno a uno, retumba el tambor con toque marcial y, como en remotos tiempos, aparecen marchando solemnemente, jóvenes que semejan soldados de antaño de la Corona española. Sus pasos resuenan sobre los viejos adoquines. Ha comenzado la ceremonia del cañonazo.

Mientras, uniformados a la usanza de la segunda mitad del siglo XVIII, un oficial, un tamborilero, un portaestandarte, varios artilleros y un farolero que canta la historia del cañonazo nos envuelven en su protagonizada fantasía militar.

El jefe de dotación da las órdenes, y los artilleros cargan de pólvora la boca del cañón, la comprimen a baquetazos junto a los sacos de yute que funcionan como falso proyectil.

El ritual, devenido parte de la organización social de la vida capitalina, constituye recreación del pasado de voces y movimientos del Reglamento de Infantería de la España colonial.

La Batería de Ceremonias de la fortaleza está compuesta por 21 piezas de bronce del siglo XVIII, cada una bellamente decorada y con nombre: Solano, Luperto, La Parca, Ganimedes, Capitolino…

Aunque pueden lanzar una bala esférica de hierro sólido hasta 800 metros de distancia, en el espectáculo se disparan salvas que caen a poca distancia.

Según se afirma, con su manto acústico el cañonazo de las nueve recorre de forma ininterrumpida todos los rincones de la ciudad. En el Parque Central, se puede escuchar a los 4,3 segundos; a los 9,7 en el Hotel Nacional de Cuba, y a los 16 segundos en la esquina de 23 y 12.

Las descargas de cañón eran realizadas, primero, desde un buque de guerra que se encontraba siempre anclado en la entrada de la bahía; posteriormente, el complejo sistema defensivo asumió el disparo para anunciar a los vecinos el momento preciso de cerrar las puertas de la muralla y la colocación de la cadena que impedía la entrada al puerto de La Habana..

Casualmente, se sentía también un disparo que indicaba la entrada del correo marítimo.

De tal forma, esa práctica se convirtió en la fórmula oficial para avisar a pobladores y visitantes de la capital cubana que, a partir de aquel momento, si no se hallaban ya en la ciudad de intramuros, debían permanecer detrás de las gruesas murallas que rodeaban a la villa a lo largo de decenas de kilómetros y que servían para resguardarla contra el ataques de corsarios y piratas.

A partir de 1898, las autoridades decidieron disparar un solo cañonazo, a las nueve de la noche, que sonaría de forma ininterrumpida hasta el 24 de junio de 1942, cuando un parte del Estado Mayor del Ejército anunciaba la interrupción de esa práctica, al encontrarse el país inmerso en la Segunda Guerra Mundial. Se argumentó que la suspensión procuraba ahorrar pólvora y proteger la ubicación de la urbe.

La colonial tradición fue retomada el 1 de diciembre de 1945, finalizada la contienda bélica, en medio del júbilo popular.

Son las nueve de la noche en la capital cubana y, junto al emblemático “cañonazo de la nueve”, llueven los aplausos a lo largo del país. En tiempos de la COVID-19, se trata del homenaje que el pueblo le rinde al personal médico por su consagración a la salud y la vida.

Editado por Maite González Martínez
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