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En el Gato Tuerto no hay gatos…

Escrito por  Paquita Armas Fonseca/ (Tomado de CubaSí)

El último Consejo Nacional de la UNEAC se dedicó a debatir sobre el vínculo cultura-turismo. Mucho se ha criticado el hacer una cultura para el turismo, y no ofrecer nuestra riqueza artística para que la disfruten –si lo desean- los visitantes.

Pensaba en eso cuando escuché que en El Gato Tuerto desde este viernes 22, a las 5 de la tarde,  con frecuencia semanal, funcionará La hora infiel, un espacio para la descarga y el reencuentro de artistas de diversas manifestaciones, como fue esa institución en un momento de su existencia.

Con  la conducción de la actriz Paula Alí, en esta oportunidad la música correrá a cargo de María de Jesús, mientras los actores Aramís Delgado y Miriam Learra harán una anécdota, leerán un  poema “lo que deseen, me comenta Paula y agrega: queremos que la gente llegue allí y lea su último texto, haga una actuación  de un nuevo personaje, muestre su último cuadro y todo fluya sin  formalismo, ni guión alguno. Para este proyecto la entrada valdrá 25 pesos cubanos y lo que se beba será un poco más barato, lo habitual en el Gato son cinco cuc.”

Esta propuesta es una idea de Julio Acanda, Director Artístico del Gato, desde el 2009, que me dijo “El  propósito de la programación es la incorporación de todos los géneros  de la música cubana e internacional a través de intérpretes de  excelencia. Hoy conviven en la programación voces emblemáticas desde  hace varias décadas como Héctor Téllez, Elizabeht de Gracia, Raquel  Hernandez, Emilia Morales, Juana Bacallao, Osdalgia  y voces que  comienzan su camino en el arte con un gran talento y disciplina”

Porque Julio ha logrado con audiciones (dos al año) “descubrir”, por ejemplo, a Alisbeht Reve, La Santiaguera, que está en El gato desde el pasado año, pero que ya actúa en Tropicana.  Es una voz y una interpretación que recuerda en algo a Moraima Secada y que consigue parar en seco a los asistentes de ese lugar singular.

Pero para mí, la gran sorpresa del espectáculo del sábado fue un concierto del llamado bell canto y que Acanda nombró Los Liricos del Gato, también “sacados” de audiciones. “Es un espacio, agrega el también locutor de la televisión, que tenemos desde hace cinco años y que inauguró Maylu Hernández, con  repertorio de zarzuelas, operetas, comedia musical, y opera. Hoy  continúa con integrantes muy jóvenes que han unido sus voces en un  repertorio cubano e internacional, que va desde Verdi, hasta Lecuona. La soprano tiene 19 años, y es la artista más joven que trabaja en el  Gato”.

Abunda que “Rey Garcia, el rey de la Vitrola, tiene un espectáculo con ese tipo de música de los años 50 y 60, Vocal Retro, que recoge la herencia de las grandes agrupaciones vocales que  estuvieron en el gato como los de Meme Solis, los del Rey, los Bravos, Robertico Fonseca y el grupo Temperamento, para los amantes del   jazz, entre otras presentaciones.”

“Creo, opina Acanda, que sería más apegado a la verdad,  decir que el Gato Tuerto es un nicho de buena música, sea de Cuba o  del mundo, pero buena música interpretada por artistas de excelencia”

Sobre el elenco agregó “es diferente cada noche durante toda la semana. El slogan de la programación artística  es Todos los géneros, todos los  estilos. Un escenario. Gato tuerto.”

Inaugurado en agosto de 1960, fue desde sus inicios el lugar de encuentro de la bohemia y la intelectualidad cubana. Nicolas Guillen, Virgilio Pinera, y tantos otros eran asiduos del Gato en los 60. La primera vajilla que se usó fue confeccionada por Amelia Pelaez. Actualmente se mantiene la tradición de la plástica en el restaurante, y cada tres meses se inaugura una exposición con prestigiosos pintores cubanos y las nuevas generaciones que están haciendo su obra ahora.

Una semana en el Gato tiene una  programación, que incluye a los que he nombrado pero también a La sonora tropical, Vocal retro, Felix Bernal (cantante y piano, hombre descarga), Ana Maria Delgado y Habana en Clave, con presentadores de lujo como Marino Luzardo, Alden  Night, Diana Rosa Suarez, el propio Julio y Mario Aguirre.

Las paredes de este felino se ambientaron inicialmente  con obras de pintores cubanos como Amelia Peláez, Raúl Acosta León, Mariano Rodríguez, Luis Mariano Pedro, Alberto Falcón, Tomás Marai y Raúl Tapia, mientras que el diseño de constructivo estuvo a cargo de Evelio Piña y Frank Olorticochea.

Por el Gato pasaron casi todas las voces filineras: Elena Burke, Omara Portuondo, Moraima Secada, Lino Borges, César Portillo de la Luz, José Antonio Méndez, Frank Emilio, Las Capellas, Bobby Jiménez, Vilma Valle, Raúl Acosta, Doris de la Torre, Frank Domínguez, y otros intérpretes.

En los años setenta se cerró el Gato, reabrió en el 80 y en 1988 fue remodelado. Ahí organizaron el Record Guinness por El Bolero más largo del mundo, con 76 horas de duración ininterrumpidas, en las cuales participaron 498 cantantes, quienes interpretaron 2.175 canciones, en una jornada que duró desde el 21 hasta el 25 de junio del 2001.

Sé que algunos de mis lectores dirán que es un lugar prohibitivo para un salario habitual. Y es cierto, pero que bueno saber que existe un sitio como este, permanentemente lleno, con muchos turistas, que disfrutan de la cultura cubana. No escribo más. Los dejo con este poema de Virgilio Piñera:

En El Gato Tuerto no hay gatos

En El Gato Tuerto hay gente
con ojos como prismáticos,
con bocas como ventosas,
con manos como tentáculos,
con pies como detectores.

En El Gato Tuerto
hay una noche dentro de la noche,
con una luna que brilla para algunos,
un sol que brilla para otros
y un gallo que canta para todos.

En El Gato Tuerto
hay el asiento de la felicidad,
hay el asiento de la desdicha,
y hay también el asiento de la espera.

En El Gato Tuerto ¿me atreveré a decirlo?,
hay un pañuelo para enjugar las lágrimas,
y hay igualmente,
-casi no me atrevo-
un espejo para mirarse cara a cara.

En El Gato Tuerto
una noche se dieron el sí dos amantes,
y en El Gato Tuerto
una noche mataron lo que amaban.

En El Gato Tuerto
hay un momento de expectación
cuando el amante imaginario
hace su aparición.
Mira amorosamente y dice:
“¡Soy de quien me espera!”
y entonces el filin llega al corazón
en El Gato Tuerto con Revolución.”

 

 

 

 

 

 

 

Editado por Pedro Manuel Otero
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