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Los experimentos que inspiraron la obra de Frankenstein

Imagen ilustrativa. Foto/Archivo

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Frankenstein puede parecer una fantasía para la mirada moderna, pero para su autora, Mary Wollstonecraft Shelley, y los lectores originales no tenía nada de fantástico. Así como todo el mundo sabe hoy en día qué es la inteligencia artificial, los lectores de Shelley conocían las posibilidades de la vida eléctrica. Y así como la inteligencia artificial invoca una serie de respuestas y debates ahora, también lo hizo entonces la perspectiva de la vida eléctrica, y la novela de Shelley.

El 17 de enero de 1803, un joven llamado George Forster fue condenado a la horca por asesinato en la prisión de Newgate en Londres. Después de la ejecución, como sucedía a menudo, su cuerpo fue llevado ceremoniosamente por toda la ciudad hasta el Royal College of Surgeons (Real Colegio de Cirujanos), donde se iba a diseccionar públicamente. Sin embargo, lo que realmente sucedió fue bastante más impactante que una simple disección.Forster iba a ser electrizado.

Los experimentos fueron llevados a cabo por el filósofo italiano Giovanni Aldini, sobrino de Luigi Galvani, quien descubrió la «electricidad animal» en 1780, y dio nombre a la teoría del galvanismo. Con Forster tendido en una mesa frente a ellos, Aldini y sus ayudantes comenzaron a experimentar. El periódico The Times lo contó así:

«Primero aplicaron el procedimiento en la cara: la mandíbula del criminal fallecido comenzó a temblar, los músculos del rostro se retorcieron terriblemente y se abrió un ojo. Posteriormente, la mano derecha se levantó y se apretó, y las piernas y los muslos se pusieron en movimiento»

Algunos testigos creyeron que «el miserable estaba a punto de ser devuelto a la vida».

La idea de que la electricidad estuviese realmente relacionada con la vida y que pudiese usarse para traer de vuelta a los muertos era ciertamente familiar en los círculos en los que se movía la joven Mary Wollstonecraft Shelley.

El mismo Percy Bysshe Shelley, que se convertiría en el marido de Wollstonecraft en 1816, fue otro entusiasta de la experimentación galvánica. (Fuente: ABC)

Editado por Saily Pérez Gordillo
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