El Romero
El naturalista cubano, Juan Tomás Roig consideró esta planta medicinal como una bendición, ya que es útil lo mismo en el alivio y cura de algunas enfermedades, pero también por sus cualidades para ser digerida como parte integrante de algunos alimentos. Preferida por otros como planta ornamental de la jardinería, veremos ahora con detalle lo que ella guarda para todos.
Registra esta planta, usos de la fragancia doméstica desde los comienzos del siglo XVI, dicen que las habitaciones medievales eran dotadas de un suave aroma que también contenía cualidades desinfectante, por lo que purificaba el ambiente.
Su aroma es alcanforado y puede percibirse en las zonas donde hay plantaciones abundantes. Al frotar las hojas con la palma de la mano, se recibe una sensación tonificante. Su aceite es ampliamente utilizado en terapias florales y en la perfumería .
Es un arbusto perenne de un metro de altura, muy ramificado con hojas largas, estrechas, gruesas y duras al tacto. Sus bordes doblados hacia abajo, tienen color verde en el haz y gris en el envés.
Se recomienda su cultivo en forma de esquejes como la forma más rápida y segura para su reproducción, la planta florece todo el año pero sus semillas tienen un bajo poder de germinación. Debe cultivarse en lugares donde reciba bien el sol y con un suelo bien drenado. La duración de un ciclo abarca de tres a cuatro meses y prefiere los lugares áridos no convenientes a otros cultivos.
Es una importante fuente de antioxidantes naturales, puede utilizarse el follaje, la planta entera o las sumidades floridas. Se puede ingerir en forma de infusión para curar afecciones hepáticas, alivia la congestión de las vías respiratorias, es cicatrizante, desinfectante y se preparan con ella fricciones antirreumáticas.
La miel producida con las flores del romero, es altamente cotizada en Europa, pero la planta es valorada en sí misma como hierba que eleva el espíritu.












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