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Escándalo Volkswagen, un duro golpe a la reputación industrial y ecológica de Alemania

Francfort, 22 Set 2015 (AFP) - El escándalo que sacude a Volkswagen por  haber manipulado los controles de polución de sus autos impacta de lleno en  Alemania, un país orgulloso de su industria y sus normas ambientales, pero que  ahora teme por el prestigio de sus productos.

El caso estalló la semana pasada en Estados Unidos, pero el líder mundial  de ventas de automóviles acabó por admitir que había instalado softwares  diseñados para falsear los resultados de los controles en once millones de  vehículos en todo el mundo. Una confesión chocante en un país orgulloso de la "Deutsche Qualit t", o  "calidad alemana".

"La gente de Wolfsburgo (sede de la firma, en el norte de Alemania)  representaba un ideal de la ingeniería alemana (...). Esa imagen quedó rayada y  abollada. Como mínimo", resumió el editorialista Ulf Poschardt en una columna  del diario conservador Die Welt.

Volkswagen siempre apostó por la solidez del "Made in Germany", incluso  para vender su legendario "escarabajo", o "bocho" de los años 60 en un mercado  como el norteamericano, en principio tan poco compatible con sus curvas y su  tamaño reducido en comparación con los Cadillac y los Ford entonces dominantes.

"Es feo, pero te lleva" ("It's ugly, but it gets you there"), decía su  publicidad.

El escándalo actual acarrea "un enorme perjuicio a la imagen de marca de  Alemania", lamenta Max Straubinger, un dirigente del CSU, el partido  conservador de Bavaria.

"El 'Made in Germany' hasta ahora nunca había engañado ni defraudado",  subraya el analista del sector automotor Ferdinand Dudenh ffer, interrogado por  la AFP.

VW, que posee doce marcas y emplea a 590.000 operarios en todo el mundo,  "es la mayor empresa alemana y una empresa ejemplar. Nadie hubiera imaginado  que pudiese mentir", agrega el experto, que teme que un manto de sospechas se  extienda ahora a otros fabricantes como Daimler y BMW y a proveedores de  equipos como Bosch y Continental.

"Si la reputación (de Alemania) se viera afectada, eso representaría una  amenaza para el crecimiento y el bienestar del país, pues un empleo de cada  siete dependen directa o indirectamente del sector automovilístico", escribe el  editorialista Ulrich Sch fer, del diario de centro-izquierda Süddeutsche  Zeitung.

La fiabilidad de sus productos es un argumento de peso en las exportaciones  alemanas, que superan los 100.000 millones de euros al mes, gracias a sus  coches, sus productos químicos y sus máquinas herramientas como productos  líderes.

El ministro de Economía, Sigmar Gabriel, aseguró que los productos alemanes  seguían siendo fiables. Y la canciller Angela Merkel exigió una investigación  "con transparencia total", que arroje luz sobre lo ocurrido "lo antes posible".

 El escándalo estalla además en un mal momento para la diplomacia germana.

 Merkel tiene previsto abogar la semana próxima ante la Asamblea General de  la ONU en Nueva York por un compromiso mayor de la comunidad internacional en  la lucha contra el cambio climático, que en diciembre será el tema de una  conferencia crucial en París.

 Merkel, que decidió el abandono de la energía nuclear, quiere dejar su  impronta en la transición energética de la principal potencia económica europea.

 Pero ahora se encuentra a la defensiva, por haber batallado siempre con  fervor por los intereses de la industria automovilística alemana, aplazando la  imposición de límites de emisiones en Europa.

Ahora "los demás países podrán sonreír (...). Si la mayor empresa alemana  hace trampas ¿qué vale la palabra de la canciller?", se pregunta Dudenh ffer.

Los fabricantes de coches alemanes habían por su lado desarrollado una  retórica sobre los "diésel limpios", y son precisamente esos motores los que se  hallan en el centro del escándalo.

El ministro de Transportes Alexander Dobrindt recalcó que no existía  "ningún indicio" de que otros fabricantes alemanes hubiesen trucado sus motores.

Un mensaje que también transmiten los empresarios.

La polémica "afecta actualmente a una sola empresa y suponer que concierne  a todo un sector industrial o a toda la industria alemana es pura  especulación", subraya la federación industrial alemana FDI.

Editado por Pedro Manuel Otero
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