La Cotorra Cubana
También denominada científicamente como Amazona leucocéfala, esta ave habita nuestras tierras desde tiempos inmemoriales. Los nativos de la más grande isla del Caribe la denominaban caica, paraca o higuaco. A pesar de que se conocen más de trescientas especies en diferentes países, se puede afirmar que la misma es auténticamente cubana, endémica por demás.
Ha poblado por centenares la Isla de la Juventud que algunos denominaban la Isla de las Cotorras. Sus predios naturales son los palmares, bosques de pino, manglares y lugares donde existan conjuntos de árboles frutales. Otras regiones de la isla cuentan con su presencia, así podemos mencionar las áreas montañosas de la región central del país dotada de espesos bosques pero también se localiza en la Ciénaga de Zapata, sitio Ramsar con incalculables reservas naturales adornadas también con las voces y cantos de esta Cotorra tan cubana. Es capaz de transmitir alegría a través de repetidos silbidos pero también miedo o cólera cuando agita sus alas de forma repetida acompañando estos movimientos con agudos gritos.
Vive en parejas, aunque también vuela en bandadas. Su alegre algarabía es otro regalo que la naturaleza le ha dado a los campos de Cuba. Anida en los huecos de los árboles, anteriormente hechos por pájaros carpinteros, pero suele hacerlo también en la Palma Real donde sí construye sus propios nidos. Mide esta ave multicolor unos 33 centímetros. En el color de su plumaje predomina el verde, pero la piel alrededor de sus ojos es blanca, así como las de su frente, sin embargo mejillas y garganta muestran plumajes rojos; los cuales pueden llegar a veces hasta el mismísimo vientre. Su pico es de color crema, corvo y poderoso.
La alimentación básica de esta carismática ave se basa en frutas donde el mango es su manjar primordial. Otra característica que la torna muy peculiar es su fidelidad a la pareja que la acompaña de por vida, es un ejemplo de amor eterno que dicen algunos va acompañado de su habilidad para reproducir sonidos, otorgado por la deidad Zamba que le dio el más bello plumaje y el don de la palabra.
Narra la leyenda que la cotorra tiene la capacidad de ser interlocutora con lo divino, es por antonomasia el ave que trae la fortuna sin tener que pedirla.
Debido a la caza indiscriminada, la Amazona leucocéfala se encuentra en veda permanente, seamos pues fieles a su tradición aborigen, dejemos que vuele y reine en los campos de la gran isla del Caribe, para que el paraíso verde de Cuba no pierda una de sus gemas más queridas.












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