Carabineros: todo sigue igual

El cuerpo policial sigue haciendo uso desmedido de la fuerza contra los chilenos.

Por María Josefina Arce.

A pesar de las reiteradas denuncias del violento accionar de los Carabineros, el cuerpo policial sigue haciendo de las suyas. El uso desmedido de la fuerza contra los chilenos no disminuye y se reportan nuevos hechos injustificables y violatorios de los derechos humanos.

En las últimas horas se registró otra víctima con trauma ocular por la represión de los agentes contra la manifestación que cada viernes tiene lugar en la emblemática Plaza Dignidad, en el centro de Santiago de Chile, en demanda de la liberación de los detenidos durante el estallido social de hace poco más de un año.

La joven, profesora de filosofía, se suma a los más de 400 casos contabilizados desde que se iniciaron las multitudinarias protestas en octubre de 2019 contra las desigualdades imperantes en Chile y que convocó a cientos de miles de ciudadanos.

Los sucesos del viernes último no fueron la excepción en cuanto a la violencia policial. Los Carabineros emplearon carros lanza agua y  gas lacrimógeno,  acosaron a las brigadas de salud y golpearon a los participantes, a uno de los cuales dejaron inconsciente. También embistieron a un grupo con un carro lanza agua, que en su trayectoria impactó a una persona.

Recientemente partidos políticos, diputados y otras personalidades exigieron al presidente Sebastián Piñera la disolución de ese cuerpo y la creación de una nueva institución policial comprometida con la protección de los ciudadanos.

Las exigencias en ese sentido han sido una constante en los últimos meses y cobraron fuerza luego de que en octubre de 2020 un agente lanzó del puente Pio Nono al río Mapocho a un adolescente.

La gota que colmó la copa fue el asesinato a principios de este mes en la localidad de Panguipulli de un artista callejero por un carabinero, que finalmente quedó en libertad al alegar un tribunal que el uniformado había actuado en defensa propia.

La presión popular y otro lamentable suceso que cobró la vida de dos menores llevó a que en noviembre pasado renunciara a la dirección general de Carabineros el hoy ex general Mario Rozas, quien sin embargo, durante su gestión marcada por violaciones de los derechos humanos recibió el apoyo del presidente Piñera.

Pero el problema va más allá. Carabineros actúa con total impunidad y sigue sumando nuevas víctimas de todas las edades por el uso desmedido de la fuerza contra la ciudadanía.

Los analistas afirman que la simple existencia de  esa institución, también salpicada por escándalos de corrupción y falsificación de pruebas, implica que la integridad física y la vida están en peligro, sobre todo cuando se exigen derechos o se es mujer, mapuche o pobre.

La sociedad exige la disolución de ese cuerpo y la constitución de una nueva que tenga entre sus prioridades el respeto a la ciudadanía y sus prerrogativas, un proceso que afirma pasa por la renuncia de un gobierno que ha apoyado los abusos policiales e incluso los ha justificado.

Editado por Maite González Martínez



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