Londres con una perla menos en el Caribe

Editado por Maite González
2021-12-02 06:03:54

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En Bridgetown, Barbados, el 30 de noviembre de 2021. © Reuters/Jonathan Brady

Por: Roberto Morejón

 En un gesto memorable, hasta osado, Barbados puso fin a la monarquía británica y se convirtió oficialmente en una república independiente, en medio de la celebración de sus pobladores.

 En coincidencia con el aniversario 55 de la emancipación del dominio colonial, la isla caribeña dejó de tener como Jefa de Estado a la reina Isabel Segunda, al abandonar la corona británica y convertirse en la república más bisoña del planeta.

 A su frente quedan mujeres, pues la presidenta es Sandra Mason, abogada, jueza y hasta ahora gobernadora general, y la primera ministra y líder del partido Laborista es Mia Mottley.

 Barbados dejó de ser así integrante del grupo de 16 naciones que tienen a la monarca británica como Jefa de Estado, un camino que podrían tomar otros territorios después de centurias de influencia de la potencia europea. 

 En lo que concierne a Barbados, ha dado un vuelco a su orden constitucional, aunque analistas pronosticaron que sus relaciones políticas y económicas continuarán fuertemente ligadas a Londres y otras capitales del Viejo Continente, así como a Washington.

 Se trata de una herencia dejada por la antigua metrópoli al territorio de cerca de 285 mil habitantes, envuelto hoy en una crisis económica, con 16 por ciento de desempleo, a causa, esencialmente, del impacto de la Covid-19.

 NO obstante, muchos barbadenses consideran que las reinantes dificultades, a pesar de ser una plaza  paradisíaca para el turismo, también tienen nexos con la vulnerabilidad económica de los territorios antillanos.

 NO existe, apuntan, una relación del Primer Mundo con las pequeñas naciones caribeñas en las que se tenga en cuenta su fragilidad y escasez de recursos naturales.

 Para Barbados, dejar atrás la corona británica también simboliza una nueva mirada, NO exenta de crítica, al pasado colonial, pues fue por 200 años centro para el tráfico de esclavos.

 En opinión de muchos nativos, la antigua metrópoli se benefició de la esclavitud, por lo que esperan receptividad a exigencias de reparación económica y hasta disculpas.   

 La sociedad de la nueva República requiere ayudas concretas, reclaman barbadenses, de ahí la insistencia en esos aportes.

 En esa dirección, la promulgación de la República independiente pudiera ser el primer paso hacia la construcción de un nuevo proyecto de nación, apartada de una tutela muy pesada para muchos.



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