Mientras el gobierno estadounidense refuerza sus medidas agresivas contra Cuba y amenaza con provocar una crisis humanitaria, aumentan sectores en el país norteño que, como el caucus afroamericano del Congreso, exhortan a la Casa Blanca a frenar su embestida.
Casi a la par de que el Departamento de Justicia acusara de forma fraudulenta y vergonzosa al líder cubano Raúl Castro por un incidente de hace 30 años, autoridades de la potencia del norte anuncian investigaciones contra grupos solidarios con la mayor de las Antillas.
Al tiempo de que la administración de Donald Trump sostiene un cerco energético, como derivación del bloqueo recrudecido, intenta impedir que personas y grupos sociales ayuden a los cubanos, hoy sometidos a penurias materiales.
Ante la contradicción de los inquilinos de la Casa Blanca que afianzan el boicot y prometen lo que califican de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria, sectores en el Congreso se alarman ante una augurada intervención en Cuba.
Cuando el propio Trump habla de “tomar el control” de la mayor de las Antillas y el secretario de Estado Marco Rubio proclama el cambio de régimen en La Habana, la presidenta del Caucus afroamericano del Congreso se dirigió al magnate republicano.
Yvette D. Clarke solicitó a la Casa Blanca el fin del bloqueo petrolero, pues, afirma, intensifica la crisis humanitaria en el archipiélago caribeño.
Anteriores pronunciamientos similares se han unido a la visita a La Habana semanas atrás de dos legisladores, quienes después testimoniaron las vicisitudes de los cubanos.
El Caucus negro resaltó que la vuelta de tuerca al bloqueo ha causado un empeoramiento en las condiciones de vida de los ciudadanos cubanos inocentes.
La alerta se registra cuando en La Habana las autoridades de educación informan sobre el adelanto del fin del año académico, ante el impacto del bloqueo y del cerco energético, cuya existencia niega Marco Rubio.
Asimismo, la prensa internacional se refiere a movimientos de medios navales de guerra de Estados Unidos en aguas del Caribe y el gobierno de ese país formaliza una acusación falaz contra el líder Raúl Castro.
Como esa acción se interpreta como un nuevo acopio de recursos para calzar una potencial agresión, resultan significativas las iniciativas desde el Congreso estadounidense a fin de alertar sobre la peligrosidad de la beligerancia contra Cuba.
