Con el propósito de explicar las nuevas sanciones impuestas a Cuba por la administración de Donald Trump, en la sede del Sindicato de la Asociación Internacional de Maquinistas en Los Ángeles, se efectuó el sábado 9 de mayo un encuentro con el tema «No a la guerra contra Cuba».
La reunión informó sobre el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, con la orden presidencial firmada el 29 de enero último y otra del 1ro de mayo, más dos medidas impuestas el viernes 8 de mayo.

Sobre ello se pronunció David Ramírez, Segundo Secretario de la Embajada de Cuba en Washington D.C., quien afirmó: «A finales de enero, el gobierno de EE.UU hizo pública una orden ejecutiva que imponía aranceles al pueblo cubano, a los gobiernos de todo el mundo que se atrevieran a enviar combustible a Cuba, no solo para venderlo, sino también como donación. Estados Unidos declaró por primera vez que Cuba representa una «amenaza inusual para la seguridad» y, como medida simbólica de castigo, anunció el 1 de mayo una nueva ola de sanciones contra Cuba, lo que podría llamarse sanciones extremas. El gobierno estadounidense tiene la capacidad de designar y sancionar a cualquier entidad o empresa de otros países que se atreva a comerciar con Cuba. Hace aproximadamente 48 horas, Sherrit, una empresa minera canadiense con décadas de presencia en Cuba, se retiró debido a las amenazas de sanciones», citó un mensaje enviado por mail de Mark Friedman, representante de la Asociación Internacional de Maquinistas ante el Comité Manos Fuera de Cuba de Los Ángeles.
El diplomático cubano a través de una videollamada aseveró en la reunión que el objetivo principal es derrocar a su gobierno generando hambre, frustración e ira para que el pueblo se enfrente al orden constitucional, un objetivo perseguido durante décadas. «En este momento, existe una amenaza inminente de una operación militar contra nuestro país», sentenció.

También hizo referencia a la manipulación mediática y a las mentiras que se alimentan contra Cuba con una gran intensidad en las últimas semanas y meses, como parte de una guerra no convencional, y sobre el diálogo que debe existir entre los dos países: «Estamos dispuestos a sentarnos a dialogar seriamente con el gobierno estadounidense, sobre la base del respeto y la igualdad, para resolver nuestras diferencias. Pero eso no significa que no estemos dispuestos a defender nuestro país, nuestra soberanía e independencia. Defender nuestra patria es nuestra esencia; hemos luchado y muerto durante siglos por nuestra independencia y no vamos a detenernos ahora».
Hubo intervención de otros oradores. Estee Chandler, líder de la organización Jewish Voice for Peace, (Voz Judía por la Paz), repasó la histórica solidaridad de Cuba con el pueblo palestino y su derecho a la autodeterminación.

«Cuba ha mantenido una política constante y de larga data de firme apoyo a la causa palestina, arraigada en una ideología anticolonial y en la solidaridad con el Sur Global; asimismo, continúa brindando apoyo diplomático, político y educativo a la lucha de liberación palestina», dijo Estee Chandler y compartió algunos momentos de esa historia.
Cuba fue una de las únicas dos naciones no musulmanas que votaron en contra del Plan de Partición de la ONU para Palestina en 1947. En 1959, a diferencia de muchos países de la región, Cuba otorgó la ciudadanía a los palestinos desplazados. En 1982, se otorgó becas gratuitas a estudiantes palestinos y, desde entonces ha formado a más de 1500 jóvenes. En octubre, tanto de 2024 como de 2025, miles de cubanos —encabezados por el presidente Miguel Díaz-Canel y otros dirigentes— marcharon en La Habana en masivas manifestaciones para expresar la solidaridad y protestar contra el continuo bombardeo genocida a Gaza.
Kevin Kucera, presidente de distrito de la Asociación Internacional de Maquinistas dijo: «Nuestro sindicato no es ajeno a la lucha de clases. Llevamos más de 138 años luchando contra la injusticia y por la dignidad en nuestros lugares de trabajo. Hoy luchamos por nuestro planeta. Los ataques contra los derechos de Cuba constituyen un ataque contra los derechos de los trabajadores. Estamos aquí en solidaridad con el pueblo cubano, con nuestros sindicatos y con nuestra clase».
Otro de los oradores fue Cliff Smith, agente sindical del Local 36 del Sindicato de Techadores e Impermeabilizadores, formó parte de la delegación que viajó a Cuba con motivo del Primero de Mayo y del programa de pasantías, y además participó en el encuentro internacional del 2 de mayo.

Dijo: «Según el gobierno de los Estados Unidos, Cuba es un Estado fallido; sin embargo, ha logrado perdurar a lo largo de 14 administraciones distintas. Esto se debe a que el socialismo sirve a la clase trabajadora, y precisamente ese es el gran pecado, que motiva la injerencia económica, social y política de los Estados Unidos, así como el bloqueo —que ya dura 67 años— y que asfixia la economía cubana. Pero si Cuba fuera, en efecto, un Estado fallido, ¿por qué no la dejan en paz para que esa afirmación se demuestre por sí misma?».
Reconoció que el verdadero pecado de Cuba, es dar un ejemplo a la clase trabajadora de los Estados Unidos sobre cómo derrotar a los capitalistas y que envió a más de 350 000 soldados a Angola para combatir y derrotar al gobierno sudafricano del apartheid, lo cual condujo directamente a la liberación de Nelson Mandela; algo que los Estados Unidos nunca perdonarán.
Al concluir sus palabras destacó las enseñanzas aprendidas en este viaje a Cuba y exigió el fin del bloqueo, instó a que se elimine a Cuba de la lista de estados patrocinadores del terrorismo y que haya una voz unánime a favor de la paz y en contra de una intervención militar a la mayor isla del Caribe.
Al abrirse el debate se generaron preguntas sobre Venezuela, acerca de los esfuerzos para expandir la energía solar, la presión de Washington para que los países del Sur Global expulsen a médicos cubanos y cómo es posible colaborar en los programas agrarios de Cuba, según reportó Mark Friedman en su misiva.
