En una prueba de hasta dónde ganaron espacio las fuerzas de derecha y de extrema derecha, el Parlamento Europeo adoptó recientemente una resolución contra Cuba, con un diseño próximo al discurso corrosivo del Departamento norteamericano de Estado.
El Parlamento Europeo aprobó un documento en el que no se condena el recrudecimiento del bloqueo estadounidense a la mayor de las Antillas y el cerco energético.
Tampoco se menciona el impacto de nuevas medidas de corte extraterritorial que adoptó Washington y que perjudican los intereses de compañías europeas con presencia en el archipiélago caribeño.
El Parlamento Europeo pidió sanciones contra dirigentes cubanos, suspender el acuerdo entre la Unión Europea y La Habana y dijo condenar lo que califica de represión en la república antillana.
El texto parece calcado de las más furibundas diatribas de Marco Rubio contra la patria de José Martí, en un ejercicio de manipulación política, doble rasero y subordinación a las corrientes más hostiles contra un país pobre que defiende su soberanía frente a la primera potencia militar del mundo.
Notas y pronunciamientos del Ministerio cubano de Relaciones Exteriores recordaron que la institución europea controlada por la derecha es la misma que pasa por alto el genocidio de Israel en Gaza, con el apoyo de Estados Unidos, enarbola injurias racistas y xenófobas y reproduce exabruptos de Donald Trump.
Enfilado nuevamente contra el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre Cuba y la Unión Europea, el Parlamento Europeo aboga desde hace tiempo por cortar lazos del Viejo Continente con La Habana y da la espalda a las graves carencias materiales de los residentes en el archipiélago caribeño, a causa esencialmente del bloqueo.
Como subrayaron analistas, los extremistas en el PE se asocian a intereses geopolíticos y se convierten, cuando es necesario, en instrumentos ideológicos de políticas a favor del cambio de régimen.
Con razón, algunos observadores calificaron de indigna la resolución acatada en Estrasburgo y se preguntaron si esos políticos representan ciertamente los intereses genuinos de los ciudadanos del Viejo Continente.
Cuba, por su parte, rechazó la postura y puso al desnudo las patrañas de los reaccionarios.
A su vez, la mayor de las Antillas reafirmó la defensa de la implementación del Acuerdo con la Unión Europea, sobre bases de igualdad, reciprocidad y respeto mutuo.
