El primero de septiembre hay una fiesta popular en Cuba por el inicio del curso escolar, que este 2026 abrirá las puertas de todas las aulas a pesar de la compleja situación económica por la que atraviesa el país.
Desde el 1ro de enero de 1959, Cuba construyó un sistema educativo obligatorio, inclusivo y público para el ciento por ciento de los niños y adolescentes en edad escolar sin importar limitaciones físicas, raza o credo, lo cual elevó el nivel de instrucción en la población. Jamás se ha revertido la tasa de analfabetismo a menos de un 3% del total poblacional después de 1961 en que concluyó la campaña de alfabetización.
Ese pilar, se muestra en el nivel de profesionalidad alcanzado por la garantía de continuidad de estudios hasta concluir con un carrera técnica o superior para todos los jóvenes, incluso para aquellos que deciden abandonar sus estudios antes de recibir sus títulos, porque existen maneras de que puedan hacerlo en el resto de sus vidas también de forma gratuita.
Todo ello se basa en diseñar programas de enseñanza sustentados en la ciencia y la técnica, con posibilidad de adecuarse a las municipalidades donde está enclavada la escuela y tener a esta como el principal centro cultural, enlazando a la familia con la comunidad. Además, cuenta con canales educativos en la televisión, enciclopedias virtuales como Ecured y sitios web (Cubaeduca) con toda la bibliografía necesaria para alumnos y docentes.
Algo común en Cuba es ver al niño ir a la escuela cercana a su casa, hacerlo a pie en las mañanas y de regreso en las tardes, sin peligro a ser agredido y con total seguridad social.
A pesar de la crisis, el estado trata de garantizar útiles escolares, uniformes y alimentos para los más pequeños aunque eso no siempre es posible, sobre todo para las escuelas alejadas de los centro productores y de dificil acceso. En las zonas urbanas se gasta en transportación para el traslado de la merienda escolar y en las rurales se garantiza con contratos directos a las cooperativas y centros de elaboración.
El otro eje está en la formación de los maestros, quienes se forman en la misma medida en que ejercen la docencia adquiriendo las habilidades para impartir clases desde los primeros años de la carrera y con el propósito de convertirse en máster y doctores en ciencias sin abandonar las aulas y dependiendo de sus intereses individuales y colectivos.
Para el joven, es importante tener un sostén económico en la universidad, de no lograrse hay planes de ayuda económicas, pero existe la posibilidad de trabajar a medio tiempo, incluso dentro de la especialidad en que se prepara. También puede graduarse en un técnico de nivel superior, y si existiera el interés y pudiera concluirlo a continuación u en otro momento.
Al maestro cubano se le exige una firme consolidación en su superación, con la incitación en todo momento a investigar desde su propia observación y buscando en las metodologías investigativas a su alcance, para solucionar los problemas coyunturales que se presente y luego socializarlo en eventos pedagógicos tanto a escala local, como nacional e internacional. Incluso deben cumplir el requisito obligatorio de publicar los resultados de sus investigaciones.

Imagen de archivo/RHC
A pesar de los limitados recursos conque dispone Cuba por el recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos, el presupuesto del estado destinó un 20.8% sólo para el sector de la educación, destacó el Informe sobre la liquidación del estado para el 2025, elaborado por el Ministerio de Finanzas y Precios.
El documento explica que esta asignación financió una matrícula de un 1 368 241 alumnos de los diferentes tipos de enseñanza, así como 266 198 estudiantes universitarios. Para la educación superior permitió asegurar 169 programas de doctorados y 43 instituciones autorizadas para la formación de doctores.
Eso contrasta con el mundo, con más de 273 millones de niñas y niños sin escolarizar, una cifra que ha aumentado por séptimo año consecutivo, según afirma el Informe de seguimiento de la educación en el mundo 2026 publicado por la Agencia Internacional de la Educación.
El curso escolar 2026-27, garantizará estudios para más de 1 500 000 educandos con la particularidad de brindar respuesta personalizada a los estudiantes de mayor vulnerabilidad, como lo afirmara la ministra del ramo Naima Trujillo Barreto, al tiempo que llamó a utilizar los canales existentes para dar a conocer cualquier propuesta que tengan las familias y comunidades para mejorar el proceso docente-educativo.
La fiesta del saber continuará siendo un pilar del socialismo cubano, porque el orgullo de cada niño y adolescente es acudir a su escuela el primer día de clases para encontrarse con sus amigos, relatar las vivencias del periodo estival, recibir su base material de estudio y soñar en convertirse en el profesional que desea ser.
