La joven de Burkina Fasso, Armelle Gwladys Lere Jumelle Bado, obtuvo la distinción del Mérito Científico para el mejor graduado, entregado en el acto de de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, el día 22 de julio en el teatro Carlos Marx.
Ahí se dijo que en este curso 2025-26 egresaron 1899 nuevos profesionales, de ellos 1160 obtuvieron títulos médicos, 69 en estomatología, 173 licenciados en enfermería y 291 en ocho carreras de Tecnologías de la Salud. Además 582 estudiantes de 73 naciones recibieron sus diplomas. Preguntamos a Armelle:
¿Por qué recibes el reconocimiento del mérito científico?
«Porque durante mi recorrido como estudiante de medicina realicé varias investigaciones y participé en jornadas científicas. De igual forma formé parte de festivales de la clase, eventos a nivel nacional e internacional y de esa forma acumulé varios créditos que me subieron mi puntaje en el escalafón».
¿Cuáles fueron los temas de tus investigaciones?
«Indagué en varios temas dependiendo de los requerimientos necesitados para realizar los trabajos finales de curso, aunque elaboré algunos sobre neurología porque me gusta esa especialidad. Hice estudios sobre la salud mental de los estudiantes de medicina, principalmente los de 6to año. «Observé que hay mucha intensidad en el aprendizaje de las materias, con rotaciones y guardias, que agota mucho la fisiología del cerebro. Con ese trabajo obtuve tres premios».
¿Qué resultados obtuviste con ellos?
«Alcancé un premio relevante porque demostré que muchos estudiantes sufren estres. Esto es muy negativo porque son los estudiantes de 6to año quienes tratan directamente con los pacientes pero a la vez reciben mucha carga negativas y pueden llegar a enfermar de la mente por tanta carga».
¿Qué aprendizaje has obtenido en Cuba?
«Aprendí a trabajar con lo que tienes, con pocos recursos materiales a la mano y alcanzar resultados muy buenos.
«Aprendí del humanismo. Estuve rodeada de doctores que reciben bajos salarios con respecto al alto nivel de vida social pero ellos son personas enamoradas de sus carreras y dedicadas a su labor de curar. Ellos no pierden la motivación y acuden todos los días al hospital para ayudar a los demás.
«Aprendí de la solidaridad. El pueblo es muy agradecidos de sus doctores, y existe una relación médico-paciente muy positiva para tener éxito en el tratamiento de los pacientes».
¿Te imaginaste Cuba de esa forma?
«Nunca imaginé todo lo que Cuba es. Conocía de la historia política con las figuras de Fidel Castro y Che Guevara, pero la realidad es compleja y muy rica en matices».
¿Por qué elegiste a Cuba para venir a estudiar?
«Mi mamá conoció de la beca y me habló de la oportunidad. También mi tía que trabaja en instituciones médicas de mi país y conoce a médicos cubanos. Ella me aseguró que era el mejor lugar para estudiar porque quienes concluyeron la carrera son muy buenos profesionales. También conocí a algunos médicos cubanos que son muy queridos por los pobladores de los lugares donde trabajan. Por eso imaginé que tendría una formación de alta calidad en Cuba».
¿Cómo transcurrieron estos seis últimos años de estudio?
«Hubo periodos más difíciles que otros, sobre todo en cumplir las medidas de aislamiento por el azote de la Covid 19. Nos mantuvimos encerrados en los cuartos sin poder salir del lugar .
«Me adapté a las normas sociales en Cuba y de veras, viví una etapa de seis años felices. Hice muchos amigos.
«Soy cristiana y me hice de muchos hermanos y hermanas en la iglesia, y por eso puedo decir que tengo una familia en Cuba».
¿Cuál ha sido tu momento más feliz y el más estresante?
«Los más felices fue practicar mi religión rodeada de hermanos en la iglesia. También en esos pocos ratos de diversión cuando salimos de la escuela.
Otro momento feliz fue cuando obtuve el premio al Mérito Científico en la carrera.
«Los momentos más difíciles fue vivir las carencias de producto, principalmente cuando no tienes cerca los alimentos que deseas comer. He pasado por etapas con dificultad para conseguir jabón o detergente. Fueron duros.
«También vivir el azote de un ciclón. En mi país no se sufre por la llegada de ningún evento meteorológico por la posición geográfica continental que tenemos».
¿Cuáles son tus planes en lo inmediato y para el futuro?
«En lo inmediato quiero continuar con la especialidad de neurología en Cuba. Para ello cuento con la ayuda de la embajada en La Habana. En el futuro deseo trabajar en mi país como neuróloga. Quiero ayudar y aplicar todos los conocimientos y valores recibidos en Cuba.
«Quiero esa especialidad porque antes de yo estudiar medicina, mi mamá sufrió un evento neurológico y en toda la capital de Burkina solo estaba disponible un solo especialista para cubrir todos los servicios públicos».
¿Qué te llevas de Cuba?
«Me llevo la amabilidad de los cubanos. Me gusta su comunicación abierta y lo amigable y sociables que tienden a ser. Aquí hay mucha alegría y te tratan como a un amigo cercano».
