Cuba cuenta, actualmente, con siete vacunas para combatir enfermedades veterinarias, las cuales tienen en común el hecho de ser las primeras y únicas formulaciones implementadas en la isla durante el período revolucionario.
Los inyectables son contra la viruela aviar, bronquitis infecciosa, bursitis infecciosa, neumoencefalitis aviar, carbunco sintomático, encefalomielitis equina e icterohemoglobinuria bacilar bovina.
La nación caribeña implementa de manera escalonada siete vacunas veterinarias con tecnología 100 por ciento nacional, cumpliendo con todas las normas y controles de producción emitidos por la Organización Mundial de Sanidad Animal.
Un comunicado circulado a los medios de prensa, en el que sustenta el Premio a la Innovación Tecnológica 2025, precisó:
De esta forma, el país asegura la eficacia, seguridad, estabilidad y consistencia productiva contra las enfermedades ya mencionadas”.
Las siete vacunas constituyen un logro significativo en el conocimiento tecnológico y en el control sanitario de dichas enfermedades en Cuba, con el protagonismo de la Dirección de Ciencia e Innovación, el Grupo Empresarial LABIOFAM, y la Empresa Productora de Vacunas Virales y Bacterianas, entre otros actores.
La producción a gran escala implicó por primera vez cumplir con rigurosos procesos de evaluación, y estrictos estándares para el control de su calidad.
En todos los casos, se siguió complejas fases de investigación-desarrollo en modelos experimentales in vitro e in vivo que incluyeron la obtención y caracterización de los diferentes antígenos y estudios de formulación, seguridad y eficacia.
La histórica implementación de las siete formulaciones por más de 60 años (1964-2024) continúa siendo un logro extraordinario, a pesar de la evolución genética de los patógenos mencionados anteriormente, la variedad de hospederos a inmunizar y los avances alcanzados por la ciencia tanto en materia de modernas moléculas como en nuevas tecnologías biotecnológicas.
Tal hito en la historia de las ciencias en el país condujo a la disminución progresiva de las enfermedades citadas, dejando de ser un problema sanitario para Cuba.
Este éxito permitió lograr producciones ganaderas inocuas junto a un adecuado estado sanitario del patrimonio genético avícola, bovino, ovino-caprino y equino cubano, logrando la soberanía tecnológica en la fabricación de biológicos veterinarios.
Fuente: Prensa Latina
