Los congresistas Delia Ramírez, Pramyla Jayapal, Jonathan Jackson y Rho Khana, se unieron frente al Capitolio federal a un llamado: poner fin al bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, una política que calificaron de inexcusable y cruel.
Los cuatro, todos miembros de la Cámara de Representantes, reiteraron su oposición a las actuales políticas de la administración de Donald Trump contra el país insular durante una conferencia de prensa con el tema ‘Exigencia del fin del bloqueo a Cuba y solidaridad médica internacional’.
Estamos aquí para exigir que pongamos fin al bloqueo en Cuba, que pongamos fin a las sanciones y que pongamos fin al asedio contra el pueblo cubano”, dijo Ramírez.
Recordó que, por más de 200 años, los Estados Unidos han utilizado la Doctrina Monroe para justificar un enfoque perjudicial en las relaciones “con nuestros vecinos de América Latina y el Caribe”.
La representante por Illinois apuntó:
A través de intervenciones militares o sanciones …desde Monroe hasta Trump, nuestro legado en todo el hemisferio occidental ha sido un legado de dolor, destrucción y desconfianza”.
Señaló que “mientras el Congreso considera asignar otros 1.15 billones de dólares en financiamiento adicional para guerras, muerte y destrucción, nosotros nos mantenemos unidos con los trabajadores de la salud y las enfermeras, diciendo: la gente y la paz por encima de la guerra”.
Por su parte, Pramila Jayapal, representante por Seattle (estado de Washington), denunció los terribles efectos del bloqueo y “la injusticia de la política que Estados Unidos ha mantenido durante décadas hacia Cuba” que ha funcionado como un “castigo colectivo”.
“Este último elemento del bloqueo de combustible es increíblemente cruel, injusto e ilegal”, insistió Jayapal al afirmar que “es, en efecto, un bombardeo económico a la infraestructura cubana”.
Comentó sobre su reciente viaje a Cuba -el segundo- “estuve allí hace unos dos años, cuando la situación ya era difícil, pero esto representaba otro nivel de castigo colectivo”, opinó.
El representante Jackson y yo estuvimos allí apenas unos días después de que arribara a Cuba el primer barco petrolero tras tres meses de carencia absoluta de petróleo”, indicó.
Relató que vio “también una sala llena de equipos médicos completamente inutilizados porque las fluctuaciones de energía quemaron sus componentes eléctricos. Y debido a las sanciones y al bloqueo, Cuba no puede adquirir las piezas de repuesto para repararlos. Nunca había presenciado algo tan increíblemente cruel”, enfatizó.
Expresó Jayapal que antes de que esto sucediera, y a pesar de todas las dificultades, Cuba había realizado una labor admirable en la prevención de la mortalidad materna y neonatal, el cáncer y tantas otras áreas “en las que nosotros en los Estados Unidos aún luchamos por avanzar”.
Al lamentar los efectos del cerco unilateral de Washington, apuntó:
Nos encontramos con un sistema de salud en crisis debido a las políticas y acciones de los Estados Unidos. La única salida es la diplomacia y un acuerdo negociado que garantice la libertad, la dignidad y la autodeterminación del pueblo cubano para ser plenamente dueño de su destino”.
A su turno, Jonathan Jackson, hijo del desaparecido líder de los derechos civiles, reverendo Jesse Jackson, y representante por Ilinois, añadió:
Lo que vimos fue crueldad pura. Esto no es simplemente un bloqueo; es un acto de guerra. Cuando empleas a la Marina de los Estados Unidos para rodear a una nación y cortar sus suministros vitales, eso constituye un acto de guerra”.
Comentó que “hay millones de personas sufriendo en esa isla, privadas de atención médica, de acceso a medicinas y de equipos médicos. Simplemente decimos: detengan la crueldad, detengan la guerra contra el pueblo cubano”.
Entretanto, el representante Ro Khanna, de California, reconoció que Jayapal y Jackson “tuvieron la audacia de viajar a Cuba hace un par de meses para constatar de primera mano el sufrimiento”.
A su regreso -puntualizó-, “compartieron con muchos de nosotros la terrible situación humanitaria, logrando elevar la conciencia sobre este tema en el Congreso”.
Para Khanna “esto no se reduce únicamente a la falta de humanidad hacia Cuba. Estamos bloqueando el combustible, lo que provoca muertes, impide que la población reciba atención médica y trunca el acceso a los servicios básicos”.
La conferencia fue convocada por el National Nurses United, el sindicato de enfermeras registradas más grande de Estados Unidos, al que se unió en la iniciativa la organización Global Health Partners, que trabaja para abastecer a la isla de equipos médicos y medicamentos esenciales, mientras la escasez de combustible suma otro mes y las consecuencias de estas políticas de Trump se agravan.
Desde que asumió su segundo periodo en la Casa Blanca, el 20 de enero del pasado año, el presidente republicano redobló su apuesta contra Cuba.
Las medidas coercitivas unilaterales de su Gobierno llegan en cascada, mientras persiste el peligro de una acción militar contra la nación antillana.
Fuente: Prensa Latina
