La Alianza para el Compromiso y el Respeto con Cuba (ACERE) condenó la política de castigo colectivo que aplica el Gobierno de Estados Unidos, agravada hoy por la orden ejecutiva anticubana del presidente Donald Trump.
Gobiernos y organizaciones internacionales han condenado el uso por parte de Estados Unidos de poderes económicos unilaterales de emergencia para restringir el acceso de Cuba al combustible y al comercio, advirtiendo que tales medidas violan las normas internacionales y conllevan graves consecuencias humanitarias, señaló el grupo.
Estas reacciones subrayan que el mundo reconoce cada vez más que estas tácticas no constituyen una política de seguridad legítima, sino un castigo colectivo que agrava el sufrimiento del pueblo cubano y viola las normas internacionales.
“ACERE condena en los términos más enérgicos la escalada del Gobierno de Trump contra Cuba a través de la renovación de la Declaración de Emergencia Nacional, que anuncia nuevas medidas punitivas diseñadas para estrangular el acceso de Cuba al petróleo”, subrayó el pronunciamiento.
El objetivo final de esta política inhumana -dijo- es eliminar cualquier posibilidad de supervivencia básica en una nación que depende de las importaciones de petróleo para la generación de energía, la producción de alimentos, el transporte y la prestación de servicios de salud y otros servicios esenciales.
La organización enfatizó que Cuba no es una amenaza “extraordinaria para la seguridad nacional de Estados Unidos” y que se utilizan “pretextos falsos e infundados, utilizados para justificar cualquier medida hacia un cambio de régimen” en el país caribeño.
Indicó también que esta “nueva amenaza del gobierno, la imposición de aranceles y sanciones a los países que proporcionan petróleo a Cuba ‘directa o indirectamente’, es especialmente peligrosa”.
Alertó que esta medida podría resultar contraproducente, apuntó. “El rechazo internacional a la escalada de Estados Unidos contra Cuba ya está creciendo, superando la condena unánime, casi anual, de todos los estados miembros de las Naciones Unidas al embargo (bloqueo) existente”, recordó.
El diálogo, y no la máxima presión, ya ha demostrado ser el único enfoque eficaz, plateó ACERE, que exhortó a la actual administración a apartarse de la guerra económica y en su lugar encontrar canales de entendimiento.
ACERE también condenó “la vergonzosa celebración de algunos políticos cubanoamericanos que aplauden políticas que, a sabiendas, causan la muerte de civiles”.
“Celebrar el hambre y la miseria de una población no es patriotismo. Utilizar la escasez de electricidad, agua, alimentos y medicinas como arma para obtener beneficios políticos no es amor a la libertad. Es crueldad y miopía”, recalcó.
ACERE instó en ese sentido “a los miembros del Congreso a rechazar esta escalada, a la comunidad internacional a oponerse a la coerción económica como táctica de guerra, a las organizaciones humanitarias a condenar los actos que violan los derechos humanos y al pueblo estadounidense a rechazar políticas que socavan nuestra seguridad nacional y castigan a la población civil”.
Estados Unidos debe elegir la diplomacia en lugar de la dominación, el diálogo en lugar del asedio y la humanidad en lugar de la crueldad. La vida de millones de cubanos y la moral de nuestra nación dependen de ello, concluyó.
