El fenómeno meteorológico El Niño, que implica aguas más cálidas de lo usual en el Pacífico, tiene un 69 % de probabilidad de ser el más fuerte desde que hay registros, avisó esta semana, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos.
El Centro de Predicción Climática de la NOAA elevó en su más reciente informe la posibilidad de que El Niño, de octubre a diciembre próximo, sea «un histórico evento que exceda la fuerza» de fenómenos anteriores hasta 1950, cuando comenzaron los registros, con 2,5 grados centígrados por encima de la temperatura usual.
A propósito de estas predicciones, la OIT emitió una importante información sobre el impacto del fenómeno climático en el empleo en América Latina y el Caribe.
El fenómeno de El Niño, que se extenderá hasta 2027 en las costas del Pacífico Tropical, puede afectar gravemente el empleo, reducir los ingresos y empeorar las condiciones laborales en la región. La OIT alerta que los sectores rurales e informales son los más vulnerables frente a estas consecuencias.
Este fenómeno climático altera los patrones de lluvia, lo que repercute directamente en actividades claves como la agricultura, la pesca, la generación de energía y la logística. Como resultado, podría aumentar la inseguridad alimentaria, elevar los precios de alimentos y energía, y también incrementar el riesgo de trabajo infantil.
El informe titulado “El Niño 2026-2027 y el mundo del trabajo en América Latina y el Caribe: una cadena causal desde el clima hasta el empleo y las instituciones laborales” destaca que este fenómeno representa un desafío significativo para el empleo digno en la región.
Fabio Bertranou, director regional adjunto de la OIT para América Latina, enfatizó que la magnitud del impacto dependerá de la capacidad de cada país para anticiparse, mediante instituciones laborales sólidas, sistemas de protección social y diálogo social efectivo que proteja a los trabajadores más vulnerables.
El estudio puntualiza que especialmente los trabajadores informales, rurales y quienes laboran al aire libre enfrentarán mayores riesgos de pérdida de ingresos, deterioro en sus condiciones laborales y amenazas a su seguridad y salud en el trabajo.
Además, las afectaciones serán diversas según las regiones. El Corredor Seco Centroamericano, el Caribe y el norte de Sudamérica sufrirán sequías y olas de calor; mientras que Ecuador y Perú afrontarán lluvias extremas e inundaciones; y el sudeste de Sudamérica podría experimentar tormentas severas y precipitaciones por encima del promedio.
Estos impactos tendrán repercusiones diferentes en sectores como la agricultura, la pesca, la construcción, el transporte, el turismo y la producción energética, alertan los expertos de la OIT.
En resumen, la preparación institucional y social será clave para mitigar los efectos de El Niño en el empleo y proteger a los trabajadores más expuestos a esta amenaza climática. Seguiremos atentos a la evolución de este fenómeno y sus consecuencias para nuestra región.
