De cuando Viñales tuvo un tren

por Maritza Padilla Valdés

Viñales, famoso por su valle escoltado por mogotes que algún poeta comparó con elefantes dormidos, posee otros muchos encantos, algunos conocidos como sus sistemas cavernarios, los mayores de Cuba y otros casi olvidados que han formado parte de su historia.

Entre estos últimos se inscribe la construcción de una línea férrea que unió a Viñales con el puerto llamado entonces La Esperanza, perteneciente a ese municipio.

Esa historia comenzó cuando en la década de 1870, el territorio del nuevo término municipal, tuvo un gran auge económico especialmente en la agricultura, aunque no estaba respaldado con medios y vías imprescindibles para la comercialización.

La forma de distribución de los productos era por el puerto La Esperanza, por lo cual un grupo de hacendados constituyeron una sociedad, con el objetivo de construir una línea férrea que uniera a ese lugar con Viñales, el que se nombró Ferrocarril del Norte de Viñales, según documentos.

Durante la etapa que el tren funcionó, Viñales experimentó un gran progreso, toda vez que los surtidos de alimentos provenientes de la colonia española abarrotaron los establecimientos, pues la mayoría de los productos importados provenían de allí.

Todo ello tuvo como antelación, la compra por parte de Juan Ferrer Nicolás de una finca de 42 caballerías en el potrero de San Cayetano por aquellos tiempos y dentro del cual estaba el embarcadero San Cayetano, nombre que recibía el embarcadero de La Esperanza.

Posteriormente Ferrer edificó viviendas para la familia, un muelle a la orilla del mar y un almacén y el auge constructivo fue tal que en 1875 se erigió un pozo para poder abastecer de agua el poblado.

Ferrer fue considerado fundador del puerto La Esperanza y además era dueño de la hacienda San Cayetano y la finca El Socorro, la cual vendió a la sociedad del ferrocarril del norte, por la suma de seis mil pesos en oro, según la enciclopedia cubana EcuRed.

Hoy al lugar se le conoce simplemente por Puerto Esperanza, un coqueto pueblo de mar, habitado por personas sencillas, de piel dorada por el sol y cuya economía está sustentada fundamentalmente por la industria pesquera con su actividad extractiva de diferentes especies marinas, la agricultura con énfasis en los cultivos varios, el tabaco, ganadería y la avicultura.

Sin dudas, Puerto Esperanza es otro de los atractivos de Viñales, cuya fundación de su centro urbano se remonta a 1870 y agradeció su auge económico al animado comercio de cabotaje realizado a través de Puerto Esperanza, antiguo embarcadero de San Cayetano. (ACN)

Editado por Maria Calvo



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